El debate por la construcción de una presa de 120 o de 80 metros vuelve a causar problemas en el Proyecto Múltiple Misicuni y en la continuidad de la obra que dotará de agua a los cochabambinos, pues según explicaron los ingenieros encargados de efectuar las perforaciones en el área, algunos problemas geológicos en la zona podrían poner en riesgo la ejecución de este proyecto.
La presa de 120 metros que se debe construir dentro de la Segunda Fase del Proyecto Múltiple Misicuni, tendrá un peso superior a las tres millones de toneladas, pues tendrá la forma de una pirámide que será rellenada por esa cantidad de cubos de tierra y piedra. Una de sus caras será de concreto y la otra de arcilla y con ella se logrará inundar más de siete kilómetros cuadrados de extensión, en los que se formará el más grande embalse de agua que dotará de este elemento a la población cochabambina, que podrá recibir 2 mil litros por segundo de agua potable y mil litros por segundo de agua para riego.
Sin embargo, para poder sostener todo el peso de esta monumental obra de ingeniería, se necesita apoyar los dos extremos de la base de la pirámide y los dos laterales de la presa sobre dos cerros que se encuentran en la zona de Misicuni, sobre los que se realizaron todos los trabajos y estudios de factibilidad que determinaron que dichos cerros sí eran aptos para esta obra.
De este modo, se logró que el gobierno de Italia aceptara financiar la obra con un crédito de 25 millones de dólares, que fueron entregados al gobierno boliviano para la construcción de una presa de 80 metros de alto.
Este financiamiento fue concretado entre los años 2006 y 2007, que precisamente fueron las gestiones en las que debutaron las primeras autoridades departamentales electas por el voto popular, que en Cochabamba recayó sobre el opositor Manfred Reyes Villa, que exigió que la construcción de esta presa tenga 120 metros de altura y no 80 como se determinó en el plano original.
Este debate retrasó la ejecución de la obra por varios meses y al final se impuso la posición prefectural que logró la ampliación de la presa en 40 metros de altura, provocando una carga económica muy fuerte sobre el presupuesto regional, debido a que todo el dinero extra que se necesita para la construcción de esta presa deberá ser asumido por el presupuesto de la Gobernación de Cochabamba.
Este debate retrasó la ejecución de la obra por varios meses y al final se impuso la posición prefectural que logró la ampliación de la presa en 40 metros de altura, provocando una carga económica muy fuerte sobre el presupuesto regional, debido a que todo el dinero extra que se necesita para la construcción de esta presa deberá ser asumido por el presupuesto de la Gobernación de Cochabamba.
Sin embargo, mientras se empezó con el desarrollo de la construcción de esta obra, se comenzaron a detectar algunos problemas técnicos, en diciembre del 2009, que fueron plenamente confirmados tras la realización de una serie de sondeos geotécnicos (perforaciones) que se hicieron en la cima de las dos montañas para definir dónde está la roca, pues llegaron a determinar que en el lugar no existe la roca sólida y firme que se necesita para la elaboración de esta presa.
Según una serie de minutas de comunicación que circularon entre las empresas del Consorcio Internacional Misicuni (formado por una empresa italiana, otra boliviana, dos colombianas y dos venezolanas), hacia la empresa supervisora brasileña y a la Empresa Misicuni, que representa a los intereses cochabambinos, las perforaciones para buscar roca se hicieron en la cota ubicada a una altura de 3.782 metros sobre el nivel del mar, pero no hallaron lo que buscaban pues tras efectuar seis perforaciones en cada uno de los cerros en los que se sostendrá la presa, sólo lograron encontrar roca fragmentada y no sólida como se precisa, a los 3.757 metros, que implican los 40 metros que hacen la diferencia entre una presa de 80 y otra de 120 metros de altura.
Esta situación provocó que los trabajos en la obra quedaran paralizados, debido a que si no existe un soporte para el peso de la presa, será imposible continuar con el proyecto.
Sin embargo, para encontrar una solución a este problema, la empresa perforadora informó que si efectúan otras seis perforaciones más en cada una de las montañas, podrían hallar la roca, pero a más de tres kilómetros del vórtice en el que se elevará la presa, razón por la cual empezaron a invadir terreno comunitario, provocando un reclamo de los habitantes.
Los obreros denunciaron que esta paralización de los trabajos se efectúa por una falta de coordinación entre la empresa contratante y la ejecutante, pero este medio no pudo obtener una explicación sobre las razones por las cuales esta ausencia de roca no fueron determinados por los estudios preliminares que se realizaron para determinar la factibilidad de la obra, debido a que el presidente de la Empresa Misicuni, Ramiro Saniz, informó que no podía dar una entrevista a este medio porque se encontraba muy ocupado en reuniones de Directorio.
Avances de la obra según facturación
Gestión 2009 Dólares
Julio 8.600
Agosto 7.800
Septiembre 8.500
Octubre 550.000
Noviembre 475.000
Diciembre 300.000
Gestión 2010 Dólares
Enero 570.000
Febrero 600.000
Marzo 815.000
Abril 840.000
Mayo 760.000
Plazos
La conclusión de la obra esta fijada, según el cronograma establecido en el contrato, para el año 2012. El plazo de ejecución es de 42 meses, que contemplan alrededor de tres años y medio de trabajo. La obra se inició en mayo de 2009.
Julio 8.600
Agosto 7.800
Septiembre 8.500
Octubre 550.000
Noviembre 475.000
Diciembre 300.000
Gestión 2010 Dólares
Enero 570.000
Febrero 600.000
Marzo 815.000
Abril 840.000
Mayo 760.000
Plazos
La conclusión de la obra esta fijada, según el cronograma establecido en el contrato, para el año 2012. El plazo de ejecución es de 42 meses, que contemplan alrededor de tres años y medio de trabajo. La obra se inició en mayo de 2009.
PROBLEMAS LABORALES
Los trabajadores de Misicuni hicieron huelga en tres oportunidades y dieron a conocer las irregularidades que se cometían en la ejecución de la obra, entre las que estaba la construcción de una barra americana a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar.
La primera vez que los obreros pararon las maquinas en Misicuni ocurrió en octubre de 2009; reclamaron por sus salarios y por el pago de sus horas extra. La segunda vez fue en diciembre de ese año; detuvieron sus trabajos por el maltrato que sufrían: eran transportados en un camión que se utilizaba para llevar chanchos hasta el pueblo, no tenían papel higiénico ni medicinas, no contaban con agua caliente en una región en la que la temperatura desciende a más de 15 grados bajo cero y todavía no se les reconocían sus horas extra.
En esa oportunidad, se descubrió que los ingenieros a cargo de la ejecución de la obra construyeron para ellos una barra americana con un tubo plateado para que bailen señoritas y un bar en el que probablemente guardarían botellas de licor.
AVASALLAMIENTOS
La última semana de mayo, el presidente de la Empresa Misicuni, Ramiro Saníz, acompañado por algunos miembros de la Brigada Parlamentaria subieron al pueblo sobre el cual se construye la presa de 120 metros para negociar con los pobladores de la región, representados por sus dirigentes del sindicato campesino, debido a que exigían compensación económica por la invasión de las máquinas del consorcio ejecutor sobre tres kilómetros que les corresponden.
“Nosotros queremos mantener una buena relación con los comunarios”, dijo en esa oportunidad el presidente de la Empresa, Ramiro Saniz, quien explicó que el problema que ahora tienen se registró en la zona de Patapampa, donde “ellos encuentran que sus derechos de alguna manera son vulnerados y lo que hace la Empresa Misicuni es entablar conversaciones que nos lleven a encontrar soluciones de ambas partes”.
El funcionario dijo que la entidad que preside tiene convenios que hasta ahora han sido cumplidos, pero aclaró que “en el caso presente tenemos un requerimiento de terrenos adicionales, de aproximadamente unas tres hectáreas.
PROBLEMAS
Desde el inicio de las obras en Misicuni, se denunciaron una serie de conflictos entre las empresas que forman el gran Consorcio Hidroeléctrico Misicuni, que se adjudicó la construcción de la presa de 120 metros en la tercera licitación lanzada por el gobierno de Bolivia después de que las primeras dos fueran declaradas desiertas.
Para cumplir con las especificaciones técnicas de la convocatoria, esta asociación accidental está conformada por una empresa mayoritaria italiana (que fue el requisito impuesto por la cooperación italiana que dio el crédito más alto). Esta empresa es Grandi Lavori, Fincosit SPA, que tiene el 51 por ciento de las acciones. La segunda accionista es la empresa boliviana Construcciones Comercio e Industria (CCI LTDA) que tiene el 14,70 por ciento del paquete.
En tercer lugar queda la empresa colombiana Gerencia de Contratos y Concesiones SA, que tiene el 14,30 por ciento, seguida por las venezolanas VIALPA SA y Obras Especiales “OBRESCA CA”, con un ocho por ciento cada una, además de la empresa colombiana Change Consulting Group que tiene el cuatro por ciento.

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