viernes, 11 de abril de 2014

Ya nacieron 4 niños con el “parto humanizado”




El “parto humanizado”, cuyo proyecto fue presentado hace seis meses en el Hospital de Punata, ya trajo a este mundo sus cuatro primeros niños. Tres nacieron sin ningún problema; mientras que el cuarto, con complicaciones en su alumbramiento, se salvó la vida gracias a una cesárea que evitó que su cordón umbilical lo estrangulara mientras nacía.
La Casa Materna del hospital de Punata empezó a atender a las primeras pacientes que piden respeto a sus tradiciones culturales (dar a luz de cuclillas) y garantías de salud en el parto.
Según el médico responsable de este centro, David Antezana, aunque se inauguró en marzo de este año, empezó a funcionar desde junio, debido a que no se contaba con el personal para atender a las mujeres y ahora la Alcaldía, el Hospital de Punata y una organización de Estados Unidos, consiguieron los recursos para que el proyecto marche.
La sala fue instalada para cumplir la ley 496 que establece que todas las mujeres tienen derecho a ser atendidas de acuerdo a sus costumbres y formas de entender su embarazo, parto y puerperio.
La primera mujer en dar a luz con el parto humanizado, de cuclillas, con una partera y la supervisión de un médico, fue Valeriana Mamani Chura, de 41 años, quien se enteró por comentarios de sus vecinas en Vacas sobre la existencia de este centro materno y acudió aquí. El alumbramiento fue un éxito, a pesar de que el niño pesaba 4.100 gramos. Ella se fue del hospital el día siguiente con su hijo en brazos.
La segunda fue Arminda Panozo Zurita, natural de Punata. Tiene 24 años. No quiso renunciar a las tradiciones de su familia y optó por la sala especial, donde pudo tener a su hijo de cuclillas y con la presencia de su madre y una partera. Su niño pesaba 3.400 gramos.
La última mujer en utilizar esta sala de parto especial fue Aida Jiménez Saavedra, quien se enteró de la existencia de esta sala en Toco. Su último parto fue en su casa y con ayuda de una partera, sufrió mucho y su hijo estuvo a punto de perder la vida. Por eso, prefirió ir al hospital para estar segura, pero tampoco quiso subir a la cama ginecológica y optó por el colchón para dar a luz de cuclillas. Nació una niña de 2.600 gramos y abandonaron el hospital dos días después.
Respeto a tradiciones
La primera sala de parto humanizado e intercultural de Cochabamba fue inaugurada el 3 de marzo de este año en el hospital Manuel Ascencio Villarroel de Punata, con el apoyo económico de la Cooperación Japonesa, que destinó unos 65 mil dólares para los implementos necesarios para que funcione este espacio.

Con esta iniciativa, se pretende bajar las muertes en el parto en todo el país, que llegan al menos a 190 casos por cada 100 mil mujeres en edad fértil y a 61 de cada mil niños nacidos vivos. Estas cifras son tan altas en Bolivia, porque las mujeres del área rural culturalmente dan a luz en sus casas, acompañadas por sus esposos y otros familiares, en posición vertical y sin posibilidad de sobrevivir a las complicaciones, pues al no existir ni especialistas ni equipos para una cesárea, pierden la vida desangrándose.

Esta nueva sala de partos está diseñada para que las mujeres indígenas que llegan al hospital no se sientan violentadas por mecanismos sanitarios opuestos a sus tradiciones, debido a que, hasta ahora, las obligaban a ponerse batas de colores claros, impedían el ingreso de sus familiares al quirófano y las recostaban sobre camillas para que den a luz de forma horizontal.

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