MISIÓN | Los especialistas lograron implantar aproximadamente 55 marcapasos en una semana de estadía en Cochabamba y además revisaron a más de 200 pacientes que se presentaron en el Viedma
Marcapasos: médicos solidarios que traen vida
En un camión llegaron los enfermos cardíacos de Tupiza, para ser revisados o intervenidos quirúrgicamente por los miembros del Proyecto Marcapasos. Un equipo compuesto por más de 20 cardiólogos, electrofisiólogos, enfermeras especializadas, técnicos y representantes de las fábricas productoras de marcapasos, que llegan al hospital Viedma desde hace 25 años para salvar la vida de aproximadamente el 5 por ciento de los bolivianos que necesitan de este artefacto para vivir.
Al igual que los tupiceños, llegan hasta el Viedma pacientes de otros lugares del país como Cobija, La Paz, Santa Cruz, Beni, Chapare y otras áreas rurales de Cochabamba, buscando que este grupo de expertos les ayuden a continuar viviendo a pesar de tener problemas en el corazón, que por lo general han sido provocados por la enfermedad del chagas. Lo irónico de este encuentro, es que al igual que los pacientes, los profesionales que trabajan en este grupo, llegan de diferentes países del mundo, pues vienen de Inglaterra, Estados Unidos, Argentina, Colombia o Escocia, que trabajan en la clínica Lahey, en Boston Massachusset (Estados Unidos).
Este proyecto funciona desde hace 25 años en la ciudad de Cochabamba, promovido por el cardiólogo clínico Robert Carey quien conoció Bolivia porque su amigo, el padre Roberto, vivía en Paria, Oruro y lo invitó a trabajar por ayudar a la gente más pobre de la región.
Por cuestiones del destino, hace un cuarto de siglo el proyecto que originalmente debía llegar a esa región altiplánica sufrió un leve desfase y terminó llegando al hospital Viedma de Cochabamba, que se ha convertido en un referente nacional de la implantación de marcapasos en todo el país, pues los pacientes que son intervenidos por este equipo no son abandonados por los médicos que los intervienen, debido a que efectúan controles permanentes de su estado de salud y les efectúan revisiones anualmente.
Además capacitan al personal local en la atención de este tipo de patologías para que puedan ayudar a los operados a vivir tranquilos e incluso “en los casos en los que se presentan complicaciones muy serias, llevan al paciente hasta Estados Unidos para revisarlo y ayudarlo”, explicó el gerente del Complejo Hospitalario Viedma, Jimmy Montaño.
El jefe de este grupo, el electrofisiólogo cardíaco, David Martin, informó que los marcapasos que implantan en los bolivianos, por tener costos elevadísimos (que van entre los 3.000 y 35.000 dólares cada uno) son donados por más de una compañía productora de la nación del norte. Aseguró que en este proyecto no influyen los problemas políticos que existen entre Bolivia y Estados Unidos, pues “nosotros nos relacionamos con gente real, con la gente en los hospitales y no tenemos ningún tipo de relacionamiento con los gobiernos”, agregó.
Martin admitió que la exigencia de visas implementada por el Gobierno de Evo Morales, les ha complicado un poco las cosas. “En el tema de las visas, nosotros desde Estados Unidos hemos complicado las cosas para todos, porque si los bolivianos quieren ir, les exigimos visa. Ahora yo para venir a Bolivia también tengo que obtener mi visa”. Sin embargo, aclaró que la mayoría tiene pasaportes de otras naciones, a las que nuestro país no les exige visa.
Chagas
Según explicó Martin, a pesar de que se calcula que en el mundo hay más de 25 millones de personas enfermas con chagas, ésta es una enfermedad muy poco investigada, pues ataca a los más pobres de Latinoamérica, que no podrán pagar los costosos implementos que se necesitan para encontrar una cura, razón por la cual estudiarla no es un buen negocio
Los expertos
David Martin, electrofisiólogo cardíaco
“Responsabilidad con los pobres”
“Bolivia es un país que tiene muchos problemas de chagas y estos pacientes necesitan de una atención especializada que por suerte nuestro equipo tiene. Sólo traemos una opción para las personas que no tienen dinero, porque no tienen posibilidad de acceder a las últimas tecnologías de salud. Nosotros también capacitamos al personal boliviano para que aprenda a trabajar con esta nueva tecnología y le enseñamos a los nuevos profesionales (que trabajan en la clínica Lahey de Estados Unidos) la importancia de la responsabilidad social con los más necesitados. Para nosotros es un gran privilegio venir a Bolivia para ofrecerles los conocimientos y la tecnología con la que contamos”.
Óscar Ferrufino, cardiólogo boliviano
Ellos hicierón la 1ra. valvuloplastía
“Este proyecto coloca marcapasos en pacientes bolivianos desde que el Viedma funcionaba en el viejo hospital, en la zona del pensionado, en el que incluso hicimos por primera vez una sala de terapia intensiva para tratar a estos pacientes, hace 26 años más o menos. Después se fueron a trabajar en el gastroenterológico, al que vino un médico llamado Rama Soami, de origen hindú, que hizo la primera valvuloplastía en Bolivia, cuando ni siquiera se hacían los controles con ecografía. Atendió a 10 pacientes y fue un éxito total, porque no se necesito hacer operaciones a corazón abierto, sólo dilató las válvulas con un catéter”.
A pesar de que el cardiólogo David Martin y el cacique Izategua Surubi no hablan español, pues el primero habla inglés y el segundo yuqui, ambos lograron comunicarse perfectamente en las dos intervenciones que se efectuaron para implementar marcapasos para ampliar la vida del jefe indígena de 73 años.
La primera vez que fue operado cerca al año 2000, porque los problemas cardíacos que tenía le impedían vivir con normalidad en la zona de Biarecuate que es el pueblo yuqui instalado en las orillas del río Chapare. Allí la población indígena no cuenta con los servicios básicos de salud, necesarios para tratar el tipo de problema que el cacique tenía.
A pesar de ello, llegó a Cochabamba para recibir su primer marcapasos y tras la primera intervención continúo con su vida de manera normal, dirigiendo a su pueblo, pues por su edad y experiencia es un cacique dentro de este grupo humano, mermado por la tuberculosis y la micosis pulmonar que afecta a la mayoría de sus miembros.
Ahora el cacique necesitó la implementación de un nuevo marcapasos más moderno, razón por la cual fue operado nuevamente por el cardiólogo Martín y fue el primer boliviano que recibió esta máquina en la visita número 25 de los médicos extranjeros a nuestro país.
El paciente fue operado el martes a primera hora y lo dieron de alta un par de días después, para que vuelva a su vida normalmente. El control sobre su estado de salud a lo largo de este año lo realizarán los médicos bolivianos.
Otros casos
Felipe llegó de Tarija hace una década, cuando tenía 8 años, en busca de un marcapasos que le amplíe la vida unos años más, pues su problema cardíaco era tan complicado que no le permitía tener una existencia normal y vivía desmayándose todo el tiempo.
Su operación en aquella época fue un éxito, pero con el transcurrir del tiempo, nuevamente sus días están en riesgo, razón por la cual este año volvió al Viedma de Cochabamba, buscando al equipo extranjero que le efectuó el cambio del marcapasos que necesita para vivir tranquilamente.
“El depende de ese marcapasos, su vida está en esa máquina”, dijo Ferrufino.
David Martin, electrofisiólogo cardíaco
“Responsabilidad con los pobres”
“Bolivia es un país que tiene muchos problemas de chagas y estos pacientes necesitan de una atención especializada que por suerte nuestro equipo tiene. Sólo traemos una opción para las personas que no tienen dinero, porque no tienen posibilidad de acceder a las últimas tecnologías de salud. Nosotros también capacitamos al personal boliviano para que aprenda a trabajar con esta nueva tecnología y le enseñamos a los nuevos profesionales (que trabajan en la clínica Lahey de Estados Unidos) la importancia de la responsabilidad social con los más necesitados. Para nosotros es un gran privilegio venir a Bolivia para ofrecerles los conocimientos y la tecnología con la que contamos”.
Óscar Ferrufino, cardiólogo boliviano
Ellos hicierón la 1ra. valvuloplastía
“Este proyecto coloca marcapasos en pacientes bolivianos desde que el Viedma funcionaba en el viejo hospital, en la zona del pensionado, en el que incluso hicimos por primera vez una sala de terapia intensiva para tratar a estos pacientes, hace 26 años más o menos. Después se fueron a trabajar en el gastroenterológico, al que vino un médico llamado Rama Soami, de origen hindú, que hizo la primera valvuloplastía en Bolivia, cuando ni siquiera se hacían los controles con ecografía. Atendió a 10 pacientes y fue un éxito total, porque no se necesito hacer operaciones a corazón abierto, sólo dilató las válvulas con un catéter”.
Las historias de los pacientes que han recuperado la esperanza de vivir con la implantación de un marcapasos son la muestra de que la solidaridad puede lograr muchos más milagros entre los seres humanos, que las posiciones políticas
Izategua Surubi es el yuqui que obtuvo su segundo marcapaso
A pesar de que el cardiólogo David Martin y el cacique Izategua Surubi no hablan español, pues el primero habla inglés y el segundo yuqui, ambos lograron comunicarse perfectamente en las dos intervenciones que se efectuaron para implementar marcapasos para ampliar la vida del jefe indígena de 73 años.
La primera vez que fue operado cerca al año 2000, porque los problemas cardíacos que tenía le impedían vivir con normalidad en la zona de Biarecuate que es el pueblo yuqui instalado en las orillas del río Chapare. Allí la población indígena no cuenta con los servicios básicos de salud, necesarios para tratar el tipo de problema que el cacique tenía.
A pesar de ello, llegó a Cochabamba para recibir su primer marcapasos y tras la primera intervención continúo con su vida de manera normal, dirigiendo a su pueblo, pues por su edad y experiencia es un cacique dentro de este grupo humano, mermado por la tuberculosis y la micosis pulmonar que afecta a la mayoría de sus miembros.
Ahora el cacique necesitó la implementación de un nuevo marcapasos más moderno, razón por la cual fue operado nuevamente por el cardiólogo Martín y fue el primer boliviano que recibió esta máquina en la visita número 25 de los médicos extranjeros a nuestro país.
El paciente fue operado el martes a primera hora y lo dieron de alta un par de días después, para que vuelva a su vida normalmente. El control sobre su estado de salud a lo largo de este año lo realizarán los médicos bolivianos.
Otros casos
Felipe llegó de Tarija hace una década, cuando tenía 8 años, en busca de un marcapasos que le amplíe la vida unos años más, pues su problema cardíaco era tan complicado que no le permitía tener una existencia normal y vivía desmayándose todo el tiempo.
Su operación en aquella época fue un éxito, pero con el transcurrir del tiempo, nuevamente sus días están en riesgo, razón por la cual este año volvió al Viedma de Cochabamba, buscando al equipo extranjero que le efectuó el cambio del marcapasos que necesita para vivir tranquilamente.
“El depende de ese marcapasos, su vida está en esa máquina”, dijo Ferrufino.
El Viedma en Boston
Antes de venir a Bolivia, el jefe del programa marcapasos fue entrevistado por un canal de televisión de Boston sobre el trabajo que vienen a realizar en nuestro país y entre las imágenes que mostraron para la audiencia, presentaron las instalaciones del hospital Viedma en Cochabamba que se ha convertido en el centro de referencia de estas intervenciones en nuestro país.
Antes de venir a Bolivia, el jefe del programa marcapasos fue entrevistado por un canal de televisión de Boston sobre el trabajo que vienen a realizar en nuestro país y entre las imágenes que mostraron para la audiencia, presentaron las instalaciones del hospital Viedma en Cochabamba que se ha convertido en el centro de referencia de estas intervenciones en nuestro país.


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