viernes, 4 de abril de 2014

Encuentran joyas arqueológicas

Una vasija con una esvástica pintada en la base interna y figuras humanas con ojos entre ovalados y romboides, probablemente una de las más antiguas de la cultura tiwanakota halladas hasta ahora en Cochabamba, es sólo una de las 1.002 piezas que fueron descubiertas en un antiguo depósito del teatro Adela Zamudio.
Según la jefa de Patrimonio Cultural de la Alcaldía de Cercado, Luz María Ordóñez, el depósito estaba cerrado con un candado y en el olvido, razón por la cual nadie sabe el origen real de las piezas.
Se desconoce si llegaron juntas a este espacio, si pertenecían a una colección privada o fueron recolectadas de varios lugares.
“Estas piezas de cerámica pertenecen a diferentes grupos culturales”, dijo Ordóñez, quien explicó que se pidió apoyo al Ministerio de Culturas para que un experto en el tema defina su autenticidad, además de catalogarlas.
El enviado de La Paz fue el arqueólogo Ludwing Cayo Quispe, quien certificó que son piezas originales y antiguas, probablemente las más antiguas de la cultura tiwanakota halladas en el valle de Cochabamba.
“Las 1.002 piezas ya están registradas y catalogadas y ahora nos falta la segunda fase, que es la contextualización y la restauración en profundidad, porque muchas todavía tienen cobertura salina encima y necesitan someterse a diferentes procedimientos para que queden más visibles e intactas”, dijo Ordóñez.

Rumbo al Museo Municipal
Las piezas fueron limpiadas, guardadas y apiladas en estantes y vitrinas en un salón del excolegio Mejillones y se pretende que sirvan de base para abrir el primer Museo Arqueológico del Municipio del Cercado, pues el único espacio de este tipo con el que se cuenta en el departamento pertenece a la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) y guarda piezas de todo el valle cochabambino.
“Estamos buscando el espacio, no lo tenemos aún, estamos manejando diferentes lugares, para que se queden ahí y no se muevan más”, explicó Ordóñez, a tiempo de explicar que se buscan ambientes donde las piezas puedan ser expuestas a la ciudadanía y que ésta conozca algo de su historia a través de estas piezas invaluables.
“Una vez que tengamos el lugar, buscaremos la infraestructura porque necesitan vitrinas que deben cumplir normas. Ése es el impulso que queremos darle desde la gestión”, dijo la responsable de patrimonio, mientras mostraba las muestras restauradas en estantes de metal en un salón del antiguo colegio Mejillones, ubicado en la calle Baptista casi Colombia.
Destino de otras joyas
La experta también recordó que muchas piezas arqueológicas valiosas, obtenidas en Cochabamba fueron a parar al exterior o a museos de otros departamentos, como las piezas de oro del Tiwanaku, que se extrajeron de la colina de San Sebastián (Coronilla) y que actualmente están en el Museo del Oro de La Paz.

En la época en la que fueron halladas estas piezas, Cochabamba no contaba con la infraestructura para proteger las piezas, cuidarlas y exponerlas.

Incas tenían escritura y se leía circularmente



Una escritura similar a los jeroglíficos egipcios fue la que tenían los quechuas y aymaras antes de la llegada de los españoles y una investigación arqueológica y lingüística retomada 73 años después de haberse realizado los primeros hallazgos busca informar sobre sus características.
Este trabajo es realizado en la actualidad por el doctor en lingüística, Fernando Garcés, quien explicó que el primer descubrimiento de este tipo de escritura en nuestro país fue realizado por el arqueólogo y antropólogo argentino fundador del Museo Arqueológico de la Universidad Mayor de San Simón, Dick Ibarra Grasso, quien descubrió los primeros restos de escritura ideográfica andina el año 1940. “El vino a Bolivia expresamente porque tuvo noticias de estos cueros y los recogió en la zona del Lago Titicaca por Copacabana e hizo una publicación en 1953 sobre ellos informando que en el Museo de Tiahuanacu y en el Musef, también se encuentran estos cueros. Al igual que en Perú”, informó el lingüista, quien explicó que la simbología de estos restos están en quechua y enaymara.
Otros restos del mismo tipo fueron hallados algunos años después, en San Lucas, Chuquisaca, por el artista, Osvaldo Sánchez Terrazas, a quien le facilitarontoda una colección de 12 rezos, en cuero y papel y también le dieron ciertas claves de como poder leer las significaciones de los signos, que ahora les permiten a los investigadores interpretarlos. Estos estaban escritos puramente en quechua.
Antes de morir, el 1º de mayo del 2012, Sánchez decidió donar su colección al Museo, para que todas las piezas que se encontraron en Bolivia permanezcan juntas y puedan ser estudiadas tal como ocurre ahora. Todas ellas fueron expuestas al público en el Museo de Arqueología de Cochabamba la anterior semana.
Garcés explicó que los lingüistas suelen dividir a la escritura en tres grupos: pictográfica, que en realidad representa toda una historia y es un cuadro o una pintura de arte rupestre; ideográfica donde cada símbolo dibujado representa una idea, y alfabética.
El experto explicó que la mayoría de las piezas que se tienen resguardadas en el Museo Arqueológico  fueron halladas después de la llegada de los españoles. “Lo que tenemos aquí es escritura ideográfica, que son rezos coloniales en realidad, o escrituras para decir la doctrina (católica) como el credo, el padre nuestro o los mandamientos”, dijo y explicó que todo este material se encuentra escrito en cueros, tejidos y círculos de barro.
“Nuestra hipótesis de trabajo, dentro del proyecto de investigación que estamos realizando, es que se trata de una adaptación de una escritura prehispánica que se plasmaba en querus, en textiles y en discos de barro, que son absolutamente originales”, dijo y agregó que “en los manuales de Historia de la Escritura hay un disco famoso que es el Disco de Phaistos, que es una cerámica grabada, en cambio aquí lo que tenemos es un disco de barro que tiene incrustados una serie de elementos como piedras, cerámica huesos, e incluso en los discos republicanos pedacitos de vidrio y que efectivamente funcionaban para recordar y para transmitir mensajes”.
La investigación sobre la escritura ideográfica andina empezó en esta gestión y será lo suficientemente amplia como para “cruzar distintos niveles temporales y espaciales que pensamos nos va a tomar al menos un par de años. Toda la colección de cueros y de discos que se tiene en el Museo es parte de lo que vamos a estudiar”, dijo Garcés y aclaró que se investigarán componentes lingüísticos, arqueológicos, etnohistóricos, y también se pretende con ella “hacer aproximaciones etnográficas contemporáneas de usos de la escritura, porque hoy en día es bastante común articular la escritura alfabética con la escritura ideográfica mediante las computadoras”.
Garcés explicó además que la escritura ideográfica hallada en lo que hoy es el territorio boliviano en cuero se lee en Boustrophedon, o sea, empezando desde la esquina inferior derecha hacia la izquierda; al llegar al final de la línea se continúa en la línea superior en el lado en el que ha terminado. En el caso de los discos de barro y de algunos cueros se podía leerde fuera hacia adentro y en sentido contrario a las agujas del reloj. 
Apoyos
El disco de Festo (o disco de Phaistos) es un disco de arcilla cocida con inscripciones en ambas caras fechado a finales de la edad de Bronce. Fue descubierto el 15 de julio de 1908 por el arqueólogo italiano Luigi Pernier en la excavación del palacio minoico de Festos, cerca de Hagia Tríada, en el sur de Creta. El propósito de uso y su origen aún no han sido determinados, lo que ha convertido a este objeto en uno de los más famosos misterios de la arqueología. Actualmente se encuentra en el museo de Heraklion en Creta.
La inscripción fue realizada mediante presión de sellos jeroglíficos preformados sobre la arcilla blanda, en una secuencia espiralada hacia el centro del disco. Este fue luego cocido a alta temperatura. Algunos arqueólogos suponen que la escritura del disco de Festos es minoica, pero no se trata ni del lineal A ni del lineal B. Aproximadamente 10 signos del disco son similares a signos de la escritura lineal. Por esa razón, otros especialistas le atribuyen un origen no cretense. Por ejemplo, según la teoría «protojónica», el disco sería la obra de un pueblo cicládico.


El misterio de los quipus
Antes se pensaba que los quipus solamente eran elementos contables, hoy en día y por las propias crónicas (redactadas por cronistas españoles e indígenas durante la época de la colonia) sabemos que también servían para transmitir historias. Igual que los querus que tienen una serie de signos, que parecen simples grecas (adornos) pero que en realidad relatan historias del tiempo incaico.
En el Perú se han hecho muchas investigaciones sobre los quipus, también en Bolivia pero el más reciente fue realizado por un investigador estadounidense llamado Franz Salomon, que hace aproximadamente una década encontró quipus incaicos en una comunidad peruana, que era utilizados por la gente como investidura para posesionarse en sus cargos comunales.
Niveles de evolución
El lingüista Fernando Garcés aseguró que la escritura alfabética y la ideográfica “antropológicamente no tienen ninguna diferencia. Lamentablemente hay esta idea de que la escritura alfabética es el punto de llegada de un proceso evolutivo, es decir que la gente ha empezado pintando cuadritos, después pintando ideas y después representando las letras. En términos antropológicos eso se descarta, hay distintos tipos de escritura que no necesariamente obedecen a una sucesión del tiempo. La escritura alfabética que nosotros tenemos hoy en día es una herencia de la zona del Nilo, de los sumerios, fenicios, etc., que hicieron un salto de representar una imagen que representaba un sonido y la fueron estilizando hasta crear una determinada letra. Pero eso ha ocurrido en distintos momentos y lugares de la historia entonces no hay una sucesión estrictamente evolucionista y lo curioso es que por un lado esta escritura comparte muchos elementos de esos procesos escriturarios de otros lugares del mundo, que se encuentran en los anales de la escritura”. 

Cerca de la gente
El nuevo director del Museo Arqueológico de la Universidad Mayor de San Simón, Wálter Sánchez, informó que todas las piezas que contienen la escritura ideográfica andina fue puesta en exposición porque “queremos sacar las colecciones de bodegas y que la gente disfrute de estos materiales que hasta ahora no se los han expuesto, porque son materiales que han sido recogidos hace mucho tiempo y los tenemos almacenados.
Ha habido procesos coloniales en los cuales se ha creído que estos escritos, especialmente en el caso de los rezos, fueron creados por los religiosos pero lo que ha existido ha sido una refuncionalización y una resemantización desde los mismos pueblos indígenas para seguir expresando en este caso rezos indígenas. Pero hay otro tipo de escritura ideográfica, que está planteada en otro tipo de textos, porque están ligados a la música a los textiles, a los paisajes y es un sistema de escritura mucho más grande que rebasa lo que nosotros conocemos”.
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Seis sitios arqueológicos están en el abandono


La situación de las ruinas declaradas Patrimonio Arqueológico Nacional en 2006: Kenamari (Colcapirhua), Inca Rakay (Sipe Sipe), Cocapachi, Jahuintiri y la Central Kharalaus Pampa (Quillacollo) está marcada por el descuido y la falta de un plan integral de preservación. El panorama es el mismo en otros sitios de gran valor patrimonial como Sierra Mokho en Quillacollo, Incachaca en Colomi y Kutiripa en Vinto.
Al  descuido de los municipios, se añade la amenaza de los asentamientos, impulsada por personas que buscan edificar urbanizaciones en los antiguos complejos de almancenamiento de maíz de los incas. Aunque se trabaja en un plan para preservar todos los lugares arqueológicos del valle bajo e incentivar experiencias de turismo comunitario aún no se conocen los resultados.
Ante el abandono en el que se encuentra el Museo de Sierra de Mokho de Quillacollo, un grupo de vecinos le pedirá a la Alcaldía, que el edificio en construcción sea entregado a la Policía, para que en él se instale una estación policial.
Los vecinos pretenden asumir esta medida, porque el lugar se ha convertido en un refugio de indigentes, debido  a que a ocho meses de que culminara la primera fase, en obra gruesa, no se dio continuidad a la construcción del museo, en el que se deben resguardar todas la vasijas y otras piezas arqueológicas, encontradas en la serranía de Quillacollo.
Frente a esta situación, el Comité de Preservación de las Qollqas (silos) incaicas  de Cotapachi impulsará una serie de gestiones para que la Alcaldía concluya la obra.
El museo no sólo albergará piezas de gran valor arqueológico como cerámicas y restos óseos; sino exposiciones de las principales manifestaciones culturales de Quillacollo, como la Fiesta de Urkupiña.
El Museo de Sierra Mokho, ubicado al norte de Quillacollo, consta de dos bloques para oficinas administrativas, un baño, un almacén, un depósito y un salón de exposición, en el que se resguardarán las piezas arqueológicas del periodo tiahuanakota.
Según explicó el propietario de la empresa constructora, que ejecutó la obra, Tito Vargas, “hemos tardado seis meses en construir la obra gruesa del museo, que tuvo un costo aproximado de 800.000 bolivianos. La infraestructura se complementa con parqueo para bicicletas y cuadratraks, para los visitantes.
Explicó que la segunda fase del museo consiste en terminar la obra fina del edificio, hacer las áreas verdes y construir un muro perimetral acorde con el terreno, debido a que desde antes de su conclusión la obra ha sido de víctima de varios actos vandálicos.
“No hemos puesto todavía las luminarias, porque se las roban, dijo Vargas, quien explicó que antes de que se instalarán los vidrios, algunos adictos a la clefa, utilizaban los ambientes, para consumir drogas y como alojamiento.
El sitio de Sierra Mokho es el más grande de los 27 sitios arqueológicos de este tipo que existen entre Quillacollo y Colcapirhua. En el lugar, se encontró información de las primeras civilizaciones del valle de Cochabamba, desde la etapa conocida como el formativo (1.500 al 2.000 antes de Cristo), pasando por las culturas locales, el Tiahunacu, los señoríos aimaras y la cultura quechua.

PIEZAS IMPORTANTES

En el Morro de Sierra Mokho se descubrieron piezas arqueológicas de mucho valor histórico, entre las que se encuentra un monolito y varios restos óseos, que deberían ser conservados en el nuevo museo que está a punto de convertirse en una estación policial, a pedido de los vecinos.  

EL ABANDONO

Todas las piezas históricas encontradas en este sitio estaban depositadas en el baño de una escuela y fueron rescatadas por  el arqueólogo, Christoph Doellerer, cuando trabajaba en su tesis de doctorado. Cuando el investigador se fue del país, el resguardo de las piezas lo asumió el museo de la UMSS.

OTROS SITIOS ARQUEOLÓGICOS DE COCHABAMBA


INCACHACA- COLOMI 

A pesar de que ya se empiezan a organizar las celebraciones que se realizarán en Cochabamba para festejar el Año Nuevo Andino, el próximo 21 de junio, que generalmente tienen como escenarios las ruinas de Incachaca o las qollcas de Cotapachi, en la Dirección de Turismo todavía no existe ningún proyecto que se vaya a ejecutar esta gestión para proteger estos sitios.
Lo lamentable de esa situación es que a pesar de que el lugar recibe a miles de visitantes el 21 de junio, lo único que dejan estos ocasionales turistas es una gran cantidad de basura, que según explicó el arqueólogo David Pereira, permanecen en el lugar hasta el año siguiente. El experto aseguró que la recuperación de tradiciones andinas, como la celebración del solsticio, son actividades respetables y dignas de ser preservadas, pero sostuvo que estas tradiciones culturales deben ejecutarse sin afectar a los sitios arqueológicos, que deben preservarse para que la población pueda visitarlos, conocerlos y aprender de ellos.

LAS RUINAS DE INKALLAJTA-CARRASCO

Las refacciones que se realizan en la ciudadela arqueológica de Inkallajta (ciudad del Inca), uno de los principales atractivos turísticos del departamento de Cochabamba, están a punto de concluirse, según informó el director de Turismo de la Gobernación,  José Cerruto.
Sostuvo que en junio, la empresa que se adjudicó las obras, deberá concluir el trabajo. “Estamos en la etapa de revisión”, dijo el funcionario quien agregó que la obra ya fue concluida en una primera etapa.
Los trabajos que se realizan en Inkallajta, desde fines del 2012, consisten en la construcción de nuevos senderos y la instalación de nueva señalética, con una inversión de 600.000 bolivianos.
Esta señalética, que es un poco grande y afecta al antiguo panorama del sitio incaico, cumple con el nuevo reglamento de manejo de sitios arqueológicos diseñado desde el Gobierno central, en el que se establecen dimensiones, formas y colores de los mismos. 

LOS SITIOS DESCUIDADOS


QOLLQAS DE KENAMARI-COLCAPIRHUA 

El plan para preservar las qollcas de Kenamari, se encuentra en cuarto intermedio, luego de que el mes pasado sufrieran una agresión de parte de personas que intentan asentarse en el lugar y  destruyeran los restos arqueológicos de al menos 50 silos, para habilitar terrenos fraccionados.La destrucción fue constatada por miembros de un comité interinstitucional formado por la Gobernación, la Alcaldía de Colcapirhua y el museo de la Universidad Mayor de San Simón, que visitaron la zona y se comprometieron a elevar informes técnicos sobre el daño. Incluso un técnico del Ministerio de Culturas llegó a la ciudad para evaluar, pero no hay mayores avances sobre el tema, informó el director de Turismo de la Gobernación, José Cerruto.

QOLLQAS DE COTAPACHI-QUILLACOLLO 

El proyecto de recuperación de las qollqas, construcciones tradicionales para guardar el maíz, en Quillacollo, demandó una inversión de 87.500 bolivianos, que sirvieron para comprar el material, con el cual un grupo de conscriptos reconstruyó 27 de los 3.000 silos, que existían en la colina de la laguna Cotapachi, en 2004. Las ruinas formaban parte de un complejo de almacenamiento de maíz, durante el periodo incaico.
A pesar de esta considerable inversión que dio lugar a que la zona adquiriera el potencial necesario para convertirse en uno de los principales atractivos turísticos de Cochabamba, quedó abandonada por las gestiones municipales posteriores, razón por la cual desde la Dirección de Turismo de la Gobernación se iniciaron acciones para que el municipio las cuide y proteja.

MORRO DE SIERRA MOKHO-QUILLACOLLO 

A pesar de que la propiedad de Sierra Mokho fue saneada por la Alcaldía de Quillacollo con una inversión superior a los 2 millones de  bolivianos para convertirla en un sitio de preservación patrimonial y atractivo turístico, no se asumieron las medidas necesarias para resguardar este espacio de los ataques de personas, que creen aún poder encontrar tesoros antiguos en el terreno. Tampoco se construyó un muro perimetral, para preservar sus límites y evitar el deterioro de la infraestructura.
Sierra Mokho es el promontorio arqueológico más grande preservado en Cochabamba, pues tiene una extensión de 1,45 hectáreas y una altura de 6,5 metros. Dentro de él se encuentran restos de la cultura tiahuanakota, del formativo, de las culturas locales tardías y otras, que dejaron rastros de su existencia en este valle, que ayudan a comprender incluso los movimientos migratorios de la antigüedad.

miércoles, 2 de abril de 2014

Trazan mapa de sitios arqueológicos


Al menos 510 sitios arqueológicos fueron descubiertos en las cinco regiones del departamento de Cochabamba, según descubrió un trabajo de recolección de todas las investigaciones que se elaboraron en esta área. Esta labor se efectuó con el objetivo de construir el primer mapa arqueológico del departamento.

La información la dio a conocer el consultor encargado de realizar este producto, el arqueólogo Marco Irahola, quien informó que le tomó, al menos, tres meses establecer la ubicación de estos sitios arqueológicos. 

Para ubicarlos, se emplearon dos metodologías. La primera fue una investigación de campo a través de misiones de prospección, con las cuales se hizo la georeferenciación de estos lugares.

El segundo método utilizado fue la revisión bibliográfica, a través de la cual se ubicó los principales sitios descubiertos por arqueólogos que trabajaron en el departamento, como Geraldine Byrce de Caballero, Dick Ibarra Graso, David Pereira, Ricardo Céspedes, Ramón Sanzetenea, Walter Sánchez, Álvaro Higueras o Christoph Doellerer. 

Los sitios arqueológicos establecidos pertenecen al período de cazadores y recolectores (12.000 años antes de Cristo), sitios de la época conocida como Formativo (2.500 antes de Cristo), sitios de asentamiento tiahuanacota (1.000 antes de Cristo), sitios incaicos y asentamientos regionales. “La mayoría de los restos registrados en Cochabamba corresponden a la etapa del Formativo”, dijo Irahola. Sostuvo que en esta época todos los restos cerámicos hallados fueron elaborados por culturas locales, entre las que predominan las de estilo Tupuraya, que se encuentra especialmente en la zona de los valles.

También existen sitios arqueológicos tiahuanacotas (especialmente en el valle bajo) y los que dejaron los señoríos aymaras, que se encuentran en la región andina. “Posteriormente, llegaron los Incas, pero no se encuentra mucho material cerámico en el valle, pero sí, las características de su estructura arquitectónica, en Incarracay e Incallajta”. Explicó que entre los restos incaicos no se encontró mucho material cerámico, “ni siquiera en los museos del departamento se pueden encontrar estos restos”.

El experto señaló que si la mayoría de las estructuras arquitectónicas encontradas en el departamento son Incas, se debe a que “probablemente el tiempo en el que fueron edificadas fue más corto. 

La arquitectura del Tiahuanacu e incluso del Formativo debe estar bajo tierra, como vemos en los montículos de Quillacollo”, dijo Marco Irahola. 

Aseguró que ése puede ser el motivo por el cual existen más edificios incas en Cochabamba.   

“Lo que pasa es que no hay suficientes investigaciones, lo Inca es lo que más se ha encontrado”. afirmó.

Durante la elaboración de este trabajo, el arqueólogo Irahola detectó la existencia de grandes hornos de cerámica en la región de Santivañez, que corresponden a la época del Formativo y fueron estudiados por una arqueóloga alemana llamada Olga Gaberman. “Todavía están ahí los restos”, dijo Irahola. 

Recordó que en la actualidad en esta zona todavía permanecen los grandes productores de cerámica, como se puede observar en la región de Huayculi.
OPINIÓN
Trabajamos con los municipios
Estela Rivera, Directora de Culturas de la Gobernación
La arqueología es un elemento fundamental en la recuperación de la memoria de nuestras culturas de Cochabamba. El objetivo por el cual se elaboró este mapa es conocer las potencialidades culturales que tiene cada uno de los  47 municipios del departamento, para incentivar el turismo, para el desarrollo de las culturas, para la puesta en valor.
La recuperación de la memoria colectiva es importante para el desarrollo integral de las comunidades y esta información es elemental para desarrollar el proyecto que estamos proponiendo ahora, que son las culturas productivas, en la construcción de una serie de centros culturales, todos autosostenibles y todos productivos, que ya no dependan de los municipios ni de Gobernaciones, sino de las comunidades, que además sirvan para mejorar la calidad de vida de la población en su conjunto.
Para hacer este trabajo, el año pasado con los arqueólogos, antropólogos y sociólogos, que son consultores de la Dirección de Culturas de la Gobernación, se ha hecho un relevamiento de datos de los 47 municipios y se ha dejado una boleta  por municipio. Esta boleta tiene una parte que está dedicada al patrimonio arqueológico de manera específica. 
Cada municipio tiene su propio mapa patrimonial, y una parte de este es el mapa arqueológico. Pero además hay el mapa patrimonial arquitectónico, tanto de la vivienda campesina histórica, como de la vivienda colonial monumental. Hay también una mapa del patrimonio paisajístico natural, el patrimonio documental, el patrimonio eclesiástico de los pueblos y el patrimonio intangible, como las comidas, las danzas, las fiestas, los tejidos, los instrumentos musicales, etc.
Dentro de este trabajo también está un importante componente de descolonización, pues se busca que sea loa comunidad la que se apropie de su patrimonio, para que pueda generar recursos con él; a su vez lograr el retorno de los migrantes, como ya está ocurriendo en el municipio de Totora.