miércoles, 6 de mayo de 2015

Aldeas Infantiles SOS: más de 38 años formando familias


Aldeas Infantiles SOS: más de 38 años formando familias


"Mi matriz está en mi corazón", dice Teresa Veizaga, mientras recuerda su emoción cuando los padres del novio de una de sus 25 hijos llegaron elegantes a su casa, acompañando al joven entusiasmado, para pedir la mano de su niña en matrimonio.
Algunos meses después, la boda se consumó, y como esta mamá crió a todos sus hijos sola, fue ella quien entregó a la joven en el templo. No fue la única vez, pues otros tres de sus hijos varones también optaron por casarse.
"Sólo mi hijo mayor, que tiene 36 años, no quiere matrimonio todavía. Prefirió terminar su carrera. Es administrador de empresas, y ahora está ocupado sacando adelante a su microempresa", cuenta.
Teresa es una de las 25 madres sustitutas que entregan su vida a los niños huérfanos de Aldeas Infantiles SOS. La característica de la familia que ella cuida radica en que junto a los nueve niños que ahora tiene, están insertos en la sociedad viviendo en una casa en el centro de la ciudad y ya no dentro de la aldea.
La directora de la institución, Rosario Llanos, explica que existen cuatro familias SOS en esta situación, pues, 38 años después de su creación, uno de los objetivos que se plantearon para el futuro es "ser más familia y menos institución".
Por eso, igual que en una familia normal , tienen que pasar por las mismas situaciones, como ocurrió cuando este hogar se instaló en la calle Hamiraya y los vecinos quedaron sorprendidos por la gran cantidad de hijos que tenía, y sin papá.
"Nuestra casa es antigua, pero nosotros la queremos, ahora los vecinos saben que somos un hogar SOS y quieren a mis niños. Algunas mamás me preguntan cómo hago con nueve, si ellas no pueden con dos", dice Teresa, quien explica que las similitudes con las familias de sangre también son positivas y pone como ejemplo que ahora todos sus hijos en edad universitaria están estudiando administración de empresas, como el mayor.
En estos 38 años de vida en Cochabamba, Aldeas Infantiles SOS tuvo la gran virtud de saber acomodarse a las necesidades de la población e ir ayudando cada vez a más gente, en situaciones que brinden a los niños una vida más normal.
Así fue que en el 80, tras la hiperinflación y la llegada de familias pobres de los centros mineros a Cochabamba, se notó un incremento de huérfanos. Por eso, a su trabajo de hogares sustitutos, implementaron programas de prevención del abandono a través de los cuales cuidan a los niños durante todo el día y capacitan a las madres para que ellas puedan trabajar, ganar dinero y mantener a sus hijos con ellas.
Tras 20 años de experiencia, estos programas están en hogares comunitarios, que tienen apoyo de las comunidades y organizaciones territoriales de base, en las que las propias madres cuidan a los pequeños, compran los alimentos y efectúan el control social para velar porque sus hijos estén bien cuidados.
Actualmente, por efecto de la Migración, empezaron también a capacitar a los padres que quedaron solos, en el cuidado de sus pequeños y apoyarlos para que también puedan trabajar.
Los beneficiarios
Aldeas Infantiles SOS tiene a 139 niños viviendo en hogares sustitutos dentro de la aldea instalada en la esquina de las calles Jordán y Calama. También cuidan a 113 niños en el inmueble que tienen en la carretera que va a Tiquipaya. Además cuatro de sus hogares salieron de la aldea y funcionan en casas instaladas en diferentes zonas de la ciudad de Cochabamba.
Tienen 45 hogares comunitarios en los cuales brindan cuidado diurno a los niños de madres trabajadoras. Benefician a 1.465 pequeños que provienen de 800 familias y también apoyan a las mujeres que necesitan capacitación para poder mantener a sus hijos.
En estos últimos años el 10 por ciento de los niños fueron llevados por hombres que quedaron solos como consecuencia de la Migración.
Testimonios
Teresa Veizaga,
Mamá SOS
He tenido 25 hijos y 19 nietos
Me encanta ser mamá SOS. Ya trabajo aquí 24 años y en todo este tiempo he tenido 25 hijos y 19 nietos. Me llevo muy bien con mis hijos mayores que ya han formado sus hogares, yo no espero que ellos me busquen, también yo voy a buscarlos para saber si están bien. Tengo dos hijas que están en el exterior, una en Italia y otra en España, con ellas siempre hablo por teléfono. En mi casa tengo que querer a todos por igual, pero siempre hay alguno al que se le quiere más, porque es el más chiquitito o porque está enfermito, pero yo les explico a mis otros hijos la situación para que ellos no se sientan mal.
Antonia Pérez
Responsable de Aula Aldeas SOS
Preparamos a los niños para kínder
Yo soy de La Paz y tengo un hijito de cuatro años que viene conmigo a esta institución. Trabajo aquí en el cuidado diurno de los niños que se quedan en la institución para que sus mamás puedan trabajar. Ahora estoy como responsable de aula y es una especie de taller inicial en el que preparamos a los niños para que les vaya bien cuando estén en el kinder. Además estoy capacitándome en Infocal, porque me gané una beca y yo quiero ser profesora de parvulario. Por eso también aquí práctico todo lo que me enseñan en mi instituto. Me encanta todo lo que estoy haciendo.

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