BUENAS OBRAS | Este colegio permite que los niños se vistan y se vean como más les guste, que se dediquen más tiempo a aprender las materias que más les agradan, no les dan tareas y los dejan entrar al salón sin zapatos. Juegan to
Kusikuna, un colegio donde la maestra es la libertad
Un colegio en el que los niños no tienen un grado ni tareas para la casa; donde los compañeros de distintas nacionalidades y edades, pueden elegir sus materias, su estilo de ropa, la longitud de pelo, y donde no están obligados a sentarse en sillas con mesitas, es el Kusikuna, que significa “hacerlo con alegría”.
El colegio funciona en Tiquipaya y cumple algunas medidas de la Reforma Educativa que aún no están en vigencia. A él asisten 103 niños quechuas, aymaras, italianos, argentinos, suizos, estadounidenses y cochabambinos, que desde pequeños aprenden a tomar decisiones, asumir responsabilidades y averiguar cómo funciona la vida.
Aunque tiene todos los grados de una escuela normal, su infraestructura está diseñada de forma distinta, pues sólo hay grandes salones a los que los niños ingresan sin zapatos a pasar clases. El de cálculo sirve para aprender matemáticas; el de lengua para que leer y escribir; el de vida en el que pasan clases de ciencias naturales y estudios sociales; el de historia de las religiones, en el que aprenden sobre temas espirituales y el de técnica, en el que aprenden arte.
personalidad
Comodidad sobre todo
En la puerta del salón de matemáticas está una fila de zapatos que los niños se quitaron para ingresar cómodos a clases, pues aseguran que les aprietan y les dan calor. Además de las mesas y las sillas, colchones y frazadas los esperan para el trabajo.
Niños que tienen el cabello hasta los hombros, niñas con trencitas en todo el pelo… “La apariencia es lo de menos”, dice uno de los maestros que trabaja en esta escuela y asegura que buscan que los niños tengan seguridad en sí mismos y aprendan a disfrutar de su personalidad. “No queremos uniformarlos, queremos que ellos se encuentren a sí mismos”, asegura, aunque aclara que la limpieza y la higiene sí son una exigencia en el establecimiento.
Complementariedad por edades
A diferencia de los otros colegios, el Cusicuna no tiene los siete cursos que forman el nivel primario, sólo tres grados en los que se separa a los niños según sus edades y nivel de avance intelectual.
El primer grado se llama Pujllay Wasi (juego y creatividad), porque los niños aprenden jugando con su entorno y, después de conocer la oferta educativa, pueden elegir las materias que quieren tomar. Sus juegos fueron diseñados a base de estudios neurológicos que demostraron que, con estos juegos, los niños desarrollan más rápidamente sus terminaciones motrices y promueven la inteligencia. El segundo nivel Ruway Wasi (hacer activo) y Kuway Wasi (amparo y solidaridad).
Interculturalidad e integralidad
A este colegio, asisten niños de todas las clases sociales y de diferentes culturas pues según explica su directora, Graciela Choque, se busca que los niños aprendan a vivir en sociedad y entiendan las diferencias sin discriminación.
En el Kusikuna buscan que a través de la educación única brindada del mismo modo a niños de diferentes clases sociales, ellos aprendan a sostener una convivencia armónica sin que existan problemas entre los que tienen más y los que tienen menos. Por este motivo, las familias también aportan de diferente manera para financiar la educación de sus hijos y los padres de familia en comunidad realizan una serie de actividades para recaudar fondos.

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