Los pichones de Punata saben mejor en Cliza
uienes les venden los pichones vivos, que cuestan desde 15 bolivianos el par hasta 25, según el tamaño.
El último negocio de cría de pichones en Cliza se cerró porque los precios de sus competidores de Punata eran más bajos. Allí, los productores tienen pequeños palomares dentro de sus lotes, donde fabrican casitas de barro para sus aves y les dan alimento todos los días, para después llevarse pichones que terminan en las brasas cliceñas.
Sólo los fines de semana, en Cliza, según cálculos a mano alzada de los comerciantes, deben venderse por lo menos 800 platos entre todas las vendedoras asentadas en ese lugar.
El precio del ave cocinada duplica el valor de la compra: los más pequeñitos llegan a costar 15 bolivianos, los medianos, entre 20 y 25, mientras que los grandes (conocidos como moquiwanos) valen 35 bolivianos, porque son más gordos y son la especialidad del domingo.
Vendemos alrededor de 50 pares, pero cuando son fiestas especiales, como el aniversario de Cliza o fiestas religiosas, vendemos más , dice la cocinera, Ximena Soto.
testimonios
Sólo éramos dos
Soy punateña, pero mi esposo es cliceño. Hace 50 años empecé a cocinar aquí cuando sólo éramos dos afuera del mercado y adentro había una más, pero lo máximo que yo cobraba por plato de pichón era 15 bolivianos. Ahora hasta 30 o más cobran las nuevas con un solo pichoncito, pero igual vienen a comer de Cochabamba, de Oruro y de La Paz. A mí, mi mamita me ha enseñado y he dejado mi puesto, de herencia, a mi nuera, porque sólo un hijo varón tengo, que se ha ido a Estados Unidos.
Felicidad Araníbar
Se vende major aquí
Empecé a vender pichón este año porque mi tía es la dueña y yo, ayudándole, he aprendido. Soy de Cochabamba, pero mi marido es cliceño. Por eso me he venido a vender pichones. Se vende mejor que en otros lados porque Cliza ya es conocida por pichones, así como Tarata por chorizos. Ahora, acompañamos el plato con un conejito y un pato y nos compran más, mayormente los sábados y domingos. Voy todos los martes a comprar los pichones de Punata.
Ximena Soto
En ollitas de barro
Yo estoy con los pichones desde que he nacido. Soy de aquí y mi mamá vendía aquí desde hace más de 50 años y estos puestos deben tener por lo menos 80 años. Antes, se hacía en ollitas de barro y eso le gustaba a la gente que viene y sigue comiendo. Después de pelarlos los hacemos hervir una hora y así cociditos les metemos a la brasa y los retostamos. El plato se acompaña con ensalada, chuño, macarrón y su papita, pero también incluye una entrada y su sopita, que es el caldito en el que hierve el pichón.
Martha Veizaga

No hay comentarios:
Publicar un comentario