miércoles, 6 de mayo de 2015

Más de 30 niños son mineros del wolfram

Con la responsabilidad de adultos, los pequeños buscan uno de los materiales más cotizados del mundo

Más de 30 niños son mineros del wolfram


Tamiñani | Los Tiempos

 Achaco (izq.), junto a su hermano de 15 años, prepara una llampera para hacer explotar dinamita y extraer el wolfram del lugar | Fotos: Noé Portugal - Redacción Central Los Tiempos


Cargando guardatojos demasiado grandes para sus cabezas, sus mechas para encender la dinamita, algunos combos y las lámparas de carburo, Achaco, Grillo y Lucho, emprenden el camino a casa rodeados por una multitud de mineros que son por lo menos 50 centímetros más grandes que ellos.
En el lento regreso a casa, sus infantiles risas rompen el silencio del altiplano. Durante todo el camino, molestan y juegan con los mineros grandes, quienes se divierten con las travesuras de estos niños de nueve, 11 y 12 años, que al trabajar tan fuerte como cualquiera, ejercen el derecho de tratar como iguales a sus compañeros de trabajo, muchos de los cuales son sus propios hermanos y padres.
El lento paso de la turba y los rostros de los mineros revela su cansancio, sin embargo, sólo los niños hacen comentarios y entre bromas se quejan por el dolor de espalda, brazos y piernas, por la búsqueda de wolfram todo el día.
La vida es dura en la Mina Tamiñani (provincia Ayopaya), pues allí probablemente los mineros tienen las peores condiciones de su sector en todo el país, debido a que sacan el mineral a mano, con combos y dinamita, no tienen ingenios ni ningún tipo de seguridad industrial y los cascos ni siquiera alcanzan para todos.
Después de haber abandonado el lugar, la mina y la producción, hace más de tres décadas, los trabajadores retornaron a sus socavones y llamperas hace menos de tres años para retomar la búsqueda de wolfram, pues su precio a nivel internacional se disparó debido a la carrera armamentista desatada a nivel mundial.
Esta mina está en la provincia Ayopaya, dentro de los cerros que están al borde del río del mismo nombre, en el límite entre Cochabamba y La Paz. A 4.600 metros de altura, hay muy poca cantidad de oxígeno. La jornada laboral dura 10 horas, pues empieza en cuanto sale el sol y termina cuando éste se oculta. Ahí aproximadamente 30 niños ayudan a sus padres a encontrar el preciado mineral todas las tardes, según confirma el presidente de la Cooperativa de Mineros Tamiñani, Cirilo Mamani.
La temperatura siempre es baja, pero los mineros no están muy abrigados, especialmente los más pequeños que en algunos casos trabajan con pantalones cortos y apenas cubiertos por chompas remendadas.
Al llegar cada mañana, los mineros transportan en sus espaldas bidones de 20 litros de agua que servirán para lavar el mineral. La mina es una cantera llena de huecos y socavones por los cuales los mineros pasean ágilmente. En cuanto llegan, la dinamita empieza a explotar y no se detiene en todo el día, pues el wolfram es un metal que se encuentra adherido a las paredes del cerro.
El Achaquito, que es el menor, trabaja en el mismo lugar que su hermano de 15 años. Orgulloso, cuenta: ya sé preparar el tiro (explosión), sé poner la dinamita y la mecha, pero no me dejan prenderla .
Este niño lleva en el cuello una flecha, que, según cuenta, le sirve para cazar a las palomas que pasan por este lugar, para que por la noche su mamá cocine. Sus amigos grandes cuentan que es el más ágil de todos y el único que puede entrar a los lugares más estrechos. Tiene que trabajar porque su padre murió en Santa Cruz y su madre no puede mantener sola a cinco niños.
Todo el material que es desprendido por la explosión es recogido en carretillas (alrededor de 300 por día) y trasladado hasta unos cajones de cemento en los cuales es lavado primero con agua y luego con ácido para que los metales adheridos en las rocas extraídas se desprendan. De todo este trabajo, los mineros logran extraer entre 20 y 30 kilos de material que tienen que llevar en sus espaldas hasta sus casas para poder venderlo. El Grillo y Pepe hacen todo ese trabajo, pero, como ambos son más grandes, ya encendieron explosiones alguna vez en sus cortas vidas. Los tres reciben entre 15 y 20 bolivianos diarios de sus hermanos por el trabajo.
Yo hago todo lo que hacen los grandes, pero no me dejan chupar. Me han dicho que tengo que pasar de los 15 , cuenta el grillo.
El wolfram es un mineral más cotizado que el estaño y por eso su precio también es más alto, pues mientras los mineros que explotan ulexita cobran 45 dólares por tonelada y los que extraen zinc 1.800 dólares, los que venden estaño cobran 8.000 y los del wolfram 11.500 dólares por tonelada.
En la Segunda Guerra Mundial, el wolfram o tungsteno se usó para blindar la punta de los proyectiles antitanque. También se usa para la fabricación de dardos, bujías de encendido, contactos eléctricos, herramientas de corte o placas en tubos de rayos X. Está calificado como material estratégico y desde 1945 ha estado en la lista de los productos más codiciados del mundo.
Sólo existe en Bolivia, Estados Unidos, China, Portugal, Rusia y Corea del Sur.
Pequeños
El minero más joven trabajando en la mina de Tamiñani tiene nueve años y comparado con los niños de ciudad es muy pequeño y delgado para su edad
Adultos
El mayor de los mineros de la región tiene 50 años, todos los demás tienen menos de 40. según explicaron su esperanza de vida es de 45 años.
Agradecimiento
Los trabajadores de Tamiñani realizan los trámites para bailar en la entrada de la virgen de Urkupiña el baile de los mineritos, en el cual van vestidos con su ropa de trabajo y golpeando sus combos se mueven al ritmo de un huayño. El problema con el que tropezaron es que los organizadores les exigen que se comprometan a bailar por varios años y ellos no pueden garantizar cuanto tiempo tendrán dinero para bailar y agradecerle a la virgen.
Testimonios de los mineritos
Mi papá ha muerto y tengo 5 hermanos
Mi papá se ha muerto hace dos años en Santa Cruz y por eso todititos los hermanos trabajamos y mi mamá nos cuida y también trabaja. Nosotros somos del frente (La Paz), pero aquí mis hermanos han venido porque hay wólfram (una piedra negra) y eso sacamos para vender. Yo sé preparar tiro, pero mis hermanos nunca me dejan hacerlo estallar. No voy al colegio y tampoco me gusta y traigo mi flecha porque aquí hay harta paloma que cazamos y luego mi mamá cocina para comer en la noche.
La escuela... es lo mismo no más
Trabajo en el estaño con mi papá, todo el día paleo y cargo el material, vengo a trabajar porque me quiero ganar plata, mi papá se llama Simonel y mi mamá Graciela. No voy a la escuela porque no me gusta, pero ya he ido hasta octavo y no he terminado, porque para qué voy a seguir los otros cursos, es lo mismo no más y no ganas nada. Me gusta ser minero. No es tan fuerte. Trabajo un añito no más desde que he dejado el colegio. Mi papá me da 500 bolivianos al mes y ya soy un hombre, pero no me dejan chupar.
Sólo en la mañanita me hace frío
Yo voy al colegio, pero tengo que trabajar ahora en vacaciones todo el día con mi papá porque mi mamá se queda en mi casa a cocinarnos la sopa que comemos. Somos cinco hermanos Juana, Grover, Lidia, Daysi, y yo que soy el mayor. Por eso, ayudo a mi papá a trabajar, le paso palos, cargo cajas de mineral y preparo el tiro. Cuando termino de trabajar, me duele mi espalda y sólo en la mañanita me hace frío. Mi mamá nos trae sopa todas las mañanas. Todos los niños de aquí vienen a trabajar.

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