viernes, 15 de mayo de 2015

Casas de cuatro siglos marcan historia valluna

LA HISTORIA DE COCHABAMBA ESTÁ ESCONDIDA EN LAS PAREDES DE SUS ANTIGUOS EDIFICIOS

Casas de cuatro siglos marcan historia valluna


“Patrimonio es la herencia que nos dejaron nuestros padres. Es algo que debemos cuidar y preservar porque nos recuerda quiénes somos y cuál es nuestra historia”, explicó el arquitecto restaurador Mario Moscoso, mientras supervisaba los últimos retoques que le dan a la primera edificación que se levantó en el valle de Cochabamba hace más de cuatro siglos: la Casona Mayorazgo.
Los edificios antiguos de la ciudad fueron los testigos mudos de nuestra historia, pues muchos de ellos incluso sirvieron como escenario de los eventos que hicieron que este 14 de septiembre los cochabambinos celebremos los 200 años de la irrupción de los patriotas, encabezados por don Francisco del Rivero, Melchor Guzmán, Bartolomé Guzmán, Esteban Arze, el cura Juan Bautista Oquendo y otros, al cuartel realista español de la ciudad, provocando la salida de las autoridades españolas.
Según explicó Moscoso, gracias a las antiguas casonas se puede determinar que la vieja Cochabamba se encuentra entre la avenida Aroma y la plazuela de San Sebastián, hasta el río Rocha. “Ésa fue la primera zona en la que se asentaron los cochabambinos”, dijo el arquitecto, quien explicó que después de la primera fundación de nuestra ciudad, ocurrida el 15 de agosto de 1571 a cargo del capitán Gerónimo de Osorio, la gente fue migrando hacia el norte, para establecerse en la región en la que actualmente está instalada la plaza 14 de Septiembre.
 “Antes el río Rocha pasaba por la que hoy es la calle Calama y me imagino que en esa época vivir cerca del río era muy peligroso. Eso pudo haber provocado la migración”, sostuvo. Después de la primera fundación, el 1 de enero de 1574, Sebastián Barba de Padilla "refundó" la tierra de los valles por mandato expreso del virrey Francisco de Toledo, quien era llamado el "gran organizador del Perú".
Todas las evidencias del pasado y los rastros que dejó la historia se fueron plasmando en una serie de edificios que demuestran las acciones que asumió la gente de cada época. La documentación que protegen las iglesias demuestra que esta explicación es cierta. Por ejemplo, dentro del convento de Santa Teresa queda la evidencia de que era más antigua la casona en la que ahora funciona la farmacia Bolivia, en la esquina sudoeste de la Plaza 14 de Septiembre. Según esos documentos, “cuando llegaron las monjitas que iban a vivir en Santa Teresa, se alojaron en la casona de la Farmacia Boliviana hasta que se terminara la construcción de su convento”.
Moscoso aseguró que “los padres tienen una determinada cultura, determinadas costumbres, cada una de las generaciones es diferente, por eso es necesario preservarlo todo, la cultura originaria, colonial, republicana, moderna y contemporánea”.
Sólo un terremoto
Fue una casa de hacienda que mandó a edificar Garcí Ruiz de Orellana, que fue el primer español en llegar al valle de Cochabamba. Después de comprar todo el terreno existente en esta región, a los originarios de Sipe Sipe, como dice en las antiguas escrituras, a un precio de 130 pesos.

Tiene alrededor de 400 años y su restauración será concluida entre el 17 y el 30 de mayo, después de casi dos años de intenso trabajo. Recuperaron su color amarillo original, pero para dejar el vestigio que la época moderna imprimió sobre ella se mantendrán algunas paredes azules. El restaurador asegura que está lista para mantenerse de pie por otros 400 años, a menos que un terremoto de consideración sacuda Cochabamba.

Algunos cuartos mantendrán el empapelado original (que también fue restaurado), otros sólo serán pintados de blanco debido a que no se podrá reconstruir sus detalles originales. “Vamos a mostrar evidencias de cómo era el empapelado, habrán vitrinas mostrando todo el proceso”, explicó Mario Moscoso.

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