miércoles, 6 de mayo de 2015

Árboles foráneos


 Árboles foráneos aún secan el suelo de Cochabamba
 
 
Ombús gauchos Frente a la Facultad de Derecho, en la UMSS, hay dos ombus con raíces sobresalidas, como originariamente son en la pampa argentina, donde los gauchos se sientan a matear.
 
 
 
 
 
¿Por qué se secó la laguna de Coña Coña? ¿Por qué el valle perdió su calidad de zona húmeda, cuando hasta su nombre revelaba que era una región llena de lagunas? Aunque no lo crea algunas de las respuestas a estas interrogantes están en los árboles.
Cochabamba es un valle que se caracteriza por el verde de su paisaje, pero la introducción descontrolada de especies foráneas ha provocado una serie de conflictos en su ecosistema, explicó el presidente de la Sociedad de Arquitectos Paisajistas, José Miguel Valdivia.
Según Valdivia las diferencias entre los nativos y los extranjeros ha ocasionado la desaparición de los originarios provocando desequilibrios.
“Los eucaliptos se caen porque son originarios de Australia y en Cochabamba no se desarrollan como en su hábitat natural”, dijo el experto. Sostuvo que por ejemplo eso no ocurriría con el molle.
A pesar de esta afirmación, muchos vecinos piden la tala de molles, porque creen que se van a caer sobre sus casas, sin tomar en cuenta que esa especie según la Ley 1278, promulgada el 22 de octubre de 1991 por el presidente Jaime Paz Zamora, es un “Árbol Símbolo de los valles interandinos de Bolivia” y establece que “queda prohibida para cualquier fin la tala de molle de los valles bolivianos”.
Otra especie nativa que se ve afectada por las extranjeras es el sauce, que tiene conflictos con el eucalipto porque mientras el primero necesita desarrollarse en terrenos llenos de agua, el segundo consume al menos 3.000 litros por día, provocando que los terrenos se resequen.
“Se trajeron eucaliptos a Cochabamba precisamente para que se reseque el terreno y se pueda construir mejor, ya que esta planta consume tanta agua de la tierra que la deja completamente seca, y otras especies que se desarrollan a su alrededor desaparecieron”, dijo el arquitecto.
El cambio de árboles de nativos a foráneos también provocó que la laguna de Coña Coña se seque. Valdivia dijo: “Coña Coña sólo tiene agua de lluvia porque cuando se retiraron los molles y sauces, que estaban en sus alrededores para construir un parque, provocaron que el agua se evapore”.
“Lamentablemente, las nuevas especies que pusieron a su alrededor no provocaron el mismo efecto”, añadió. Explicó que algo similar ocurre con la sombra en las calles por la instalación de ficus (follaje) en lugar de árboles frondosos.
ETERNA PRIMAVERA
“En nuestro clima de sol casi permanente (3/4 partes del año) la sombra de los vegetales conforma un microclima fresco. En nuestras calles en las que a la monotonía de su transcurso, siempre rectilíneo y sus fachadas aburridas, se agrega la reverberación del sol sobre el pavimento o el polvoriento suelo, no hay nada mejor que el verdor de las hojas, a la sombra del ramaje, o el colorido de las flores, para brindar un grato alivio a los sentidos. Estas ventajas de utilidad abogan por una mejor relación entre lo construido y las áreas libres empujando la necesidad de reforestar el ambiente de las ciudades, no como resultado de inquietudes ornamentales solamente. sino como una necesidad para dejar de modificar el ya delicado equilibrio que nos permitía vivir en la ciudad de la eterna primavera. La depredación por razones de utilidad sin previsión, como el uso de la kewiña como leña o por sustitución, como el eucalipto que ha desplazado casi completamente a los árboles nativos; han determinado cambios radicales en el paisaje valluno”. (extraído de Vegetación Nativa Ornamental, del Colegio de Arquitectos de Cochabamba).
FORÁNEOS EN COCHABAMBA
Los pinos (europeos) y los ecualiptos (australianos) son las principales especies extrañas que fueron introducidas en el ecosistema cochabambino que han provocado más de un problema dentro de la ciudad, pues han dado lugar a la desaparición de muchas plantas nativas. El pino fue introducido a Bolivia porque es una de las especies maderables más requeridas en el mundo y los eucaliptos se han extendido porque tienen mucha potencialidad para fabricar papel y su importancia económica es muy elevada.
ESPECIES
MINI ACACIAS

Cuatro bonsai de acacia se pueden observar en una de las esquinas que colinda con el parque Mariscal Santa Cruz, gracias a un trabajo realizado desde hace más de 15 años por su propietario.
OMBÚS GAUCHOS
Frente a la Facultad de Derecho, en la UMSS, hay dos ombus con raíces sobresalidas, como originariamente son en la pampa argentina, donde los gauchos se sientan a matear.
BOSQUE DE TUNAS
San Pedro es prácticamente el único lugar en la ciudad en el que aún hay las tradicionales tunas.
Especies nativas del valle cochabambino
LOS MOLLES Y LA IMAGEN DEL VALLE
Protegidos por ley“Cuando uno ve un molle siente que está en Cochabamba”, dijo el presidente de la Sociedad de Arquitectos Paisajistas, José Miguel Valdivia. Esta afirmación es tan precisa que el Gobierno boliviano con la promulgación de una ley, en 1991, declaró a esta especie como el símbolo de los valles de Bolivia, pero también existe en el estado de Río Grande del Sur en el Brasil, en Uruguay, y en Argentina.
El molle es una especie nativa de Cochabamba que puede llegar a medir alrededor de 15 metros de altura, con 238 centímetros de diámetro de tronco. Tiene flores hermafroditas o unisexuales, de pequeño tamaño, que dan un fruto seco del tamaño de un grano de pimienta, de color rosa brillante que al romperlo despide un agradable olor, algo resinoso a pimienta.Vive muy bien en Cochabamba porque es una especie tolerante a la sequía y a las altas temperaturas, longeva, resistente y perenne, aunque no aguanta bien las heladas. En la actualidad se lo cultiva en todo el mundo. En Europa se lo planta en parques, paseos y avenidas. En España es frecuente su cultivo en las provincias más cálidas.
LA TARA Y SU POTENCIAL ECONÓMICO
Tintes industriales
La tara es un árbol también nativo de Cochabamba pero distribuido en América Latina desde Venezuela hasta Bolivia, ya que se desarrolla en los valles secos interandinos, entre 1.000 y 3.100 metros sobre el nivel del mar. Se ha introducido a países muy lejanos como Marruecos, India y China, quienes han comenzado a aprovechar las ventajas económicas de esta valiosa especie, que es empleada sobre todo en la fabricación de tintes.
Desde tiempos prehispánicos fue utilizado como especie tintorea y desde la época de la colonia se empleó en el curtido de cueros. Hoy en día, también es muy requerida por sus propiedades curativas, que son desarrolladas sobre todo por la industria farmacéutica tradicional del Perú.
El requerimiento mundial de la tara llega a las 100.000 toneladas y Perú es el único exportador. Aunque Bolivia produce esta especie, solamente ha logrado atender los requerimientos del mercado interno a través de la Asociación Boliviana de la Tara (ABT), que fue creada en noviembre de 2007 y tiene a 300 pequeños productores de la planta que trabajan en un total de 350 hectáreas.
LOS SAUCES EN PELIGRO
La ausencia de agua los pone en riesgo
Es un árbol que puede llegar a medir 12 metros de altura (excepcionalmente 26), con ramas delgadas, flexibles, largas, colgantes casi hasta el suelo. Se creía que originariamente procedía de Babilonia, por una frase registrada en la Biblia, (Salmo 137) en el que al relatar el exilio de los hebreos de su tierra “El lamento lo hacían cerca de los “sauces llorones” en los ríos de Babilonia”.
Si bien su crecimiento es rápido, no vive más de 60 años. Originariamente se encontraron estos árboles en Cochabamba y se la considera una especie nativa que necesita de mucha agua para sobrevivir, pues según explicó el presidente de la Sociedad de Arquitectos Paisajistas, José Miguel Valdivia: “practicamente viven sobre el agua o sobre terrenos que son muy húmedos”. Explicó que al secarse la tierra en Cochabamba esta especie es la primera en verse afectada y puso como ejemplo lo que ocurrió con los sauces que se encontraban dentro de la plazuela Colón, que fueron encerrados dentro de una especie de piscina, que alejan sus raíces del agua y que probablemente sea la causa por la que uno de ellos se encuentre en muy mal estado de conservación.

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