miércoles, 6 de mayo de 2015

Elcira no quiso ser novia del Presidente Bus



Elcira Arteaga, a sus 103 años, sentada en el salón de su casa en la zona de Cala Cala. – Hernán Andia Los Tiempos


Elcira no quiso ser novia del Presidente Bush 







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“¿Pensaste por un momento verme de soldado? Pues me tienes en esta copia, lo que no pensaste verme jamás de uniforme. Tu negro que te besa… Cesar”, es la frase que se preservó por más de 70 años. Fue escrita con una caligrafía perfecta salida de una pluma fuente negra para quedar impresa detrás de una fotografía en la que se ven dos sonrientes Colorados de Bolivia en la Guerra del Chaco.

“Me quedé con dos hijos en esa época, Wilde e Hilda”, dice Elcira Arteaga García, mientras siente con las yemas de sus dedos la textura de la antigua fotografía en blanco y negro, que ya no puede ver pero recuerda con tanto detalle como si la estuviera mirando. “Ya nos habíamos casado cuando él se fue a la Guerra del Chaco. Temía que pudiera tocarlo una bala o algo así”, dijo recordando el alivio que la invadió cuando su esposo retornó a Cochabamba con licencia. “A los pocos días terminó la guerra. Él estuvo casi un año allá”.

El negro que te besa… fue Cesar Arzabe Reque, un soldado que le robó al ex presidente Germán Busch el corazón de Elcira, su esposa, a pesar de que el ex mandatario fue “el hombre fuerte de los oficiales jóvenes del Chaco”  que llegó a la Presidencia de Bolivia “derrocando a Tejada sin derramar una gota de sangre y sin violencia (…) desahuciando al republicanismo con el destierro de Bautista Saavedra a Chile y clausurando El Diario, portavoz del liberalismo, en sólo seis días”, según el libro Historia de Bolivia escrito por José de Mesa, Teresa Gisbert y Carlos D. Mesa Gisbert.

Esta pareja conoció al ex Jefe de Estado en Arque, cuando tenían menos de 20 años. Cesar también trabajaba en el colegio de este pueblo, igual que ella. “A Germán Busch lo he conocido en Arque porque él iba a pasar sus vacaciones allá cuando estaba en el Colegio Militar. El iba a la casa de don Hilarión Antezana, ahí pasaba la vacación. El sólo era alumno del Colegio Militar y teníamos una charla cualquiera, él no ha sido mi enamorado”, dice y suelta un risueña sonrisa tras la pregunta, ¿él quería ser su novio? “Bueno él quería enamorar, pero…”, vuelve a reír y agrega que “no… una no debe creerse tampoco que pueda llegar a ese nivel del Presidente. Yo no quería pues, no simpatizaba, no tenía otro novio, pero él no me gustaba”, dice y asegura que ya no se acuerda como el ex Presidente le declaró su amor.

Sin duda ella fue muy hermosa, pues aunque ya transcurrieron más de 80 años desde la época en la que le rompió el corazón al ex mandatario, al mirarla vestida con un traje de dos piezas rojo con blanco, uno se pone a pensar que la belleza nunca se marchita y que probablemente así serán dentro de muchos años las reinas bolivianas que cada año viajan al  Miss Universo.

Ella es muy alta, delgada y tiene el pelo completamente blanco, casi tanto como su piel. Sus ojos azules iluminan su cara, aunque ya no pueden mirar la luz del sol; sus labios rojos, perfectamente pintados con lápiz labial se iluminan cada vez que sonríe con sus blancos y perfectos dientes que más bien son pequeños. Su collar de perlas combina perfectamente con la elegancia de su traje y con el color de sus uñas nacaradas, que son una muestra de un manicure perfecto. Todos estos detalles demuestran que aunque ha pasado mucho tiempo, su arreglo personal continúa siendo una parte importante.

Las vueltas del destino fueron las que definieron su vida. Aproximadamente a los 18 años terminó su formación como maestra de primaria y se fue a Arque para cumplir con el año obligatorio de provincia que todos los profesores del país deben ofrecer a los niños del área rural del país. “Me encantaba ver a los niños, recibirlos, enseñarles a leer y escribir, a los tres meses yo los sacaba leyendo y escribiendo”.

Ella fue maestra, después de terminar el colegio que en esa época en toda Bolivia sólo estaba compuesto por los seis cursos de la primaria. “Antes no había secundaria, sólo la primaria y al concluirla se buscaba alguna profesión, entonces yo me fui a la normal y allá estudie”.

Recuerda que estudió en varias escuelas, “el kínder lo hice en el Instituto Americano, el primer curso lo hice en la escuela fiscal dirigida por la señorita Adela Zamudio, después me fui a la escuela Achá. Antes todas las escuelas eran municipales. En mi tiempo no había sino dos escuelas de mujeres y dos de varones, que una era dirigida por Alberto Navarro y la otra por Ricardo Prudencio”.

Asegura que conocer de niña a Adela Zamudio tuvo una profunda influencia en su vida. “La conocí porque he estado en ese colegio. Ella tenía un carácter bastante ríspido, pero respetable, honorable, muy buena. Ella era la directora del colegio. No era tan linda ni tan simpática, era bastante delgada y de edad cuando fue la directora. Venía al colegio con una falda larga, con su chaquetita. Elegante era”.

Explica que lo mejor que aprendió de la principal poetiza boliviana fue a estudiar. “Adela Zamudio siempre exigía el estudio, nos decía: Vayan a su casa y hagan sus deberes primero para después poder jugar o entretenerse. A mí me decían la challpiri, porque me gustaba el estudio y me dedicaba a estudiar”, dice y en la mesa que está frente a ella, en la que revisa los rastros de sus recuerdos, están dos diplomas conferidos por el Honorable Concejo Municipal como reconocimiento por ser la mejor estudiante de sexto y séptimo de primaria de toda la ciudad.

“Ella nos recomendaba la formalidad, era muy severa. De carácter fuerte, a las profesoras con su mirada no más las dominaba y a las alumnas peor. A mí una vez me castigó. Nuestra escuela era en la calle Jordán y Ayacucho y subían gradas que se dividían y jugábamos en el recreo subiendo y bajando unas cuantas gradas, jugábamos a vencernos y haciendo bulla… cuando salió ella y como era de carácter fuerte… a la dirección, me dijo, después castigo… boca a la pared”, relató.

Los recuerdos de Elcira vuelven a su mente, junto a las fotografías de su pasado. Hay muchas sobre la mesa que tiene al frente, pero ella sólo mantiene entre sus manos la del soldado de la guerra del Chaco que le mandaba besos. Tuvieron 11 hijos, de los cuales sólo seis permanecen vivos, uno murió hace pocos años. “Tengo la familia compuesta por siete hijos, 18 nietos, 39 bisnietos y 10 tataranietos que para el año serán 11, porque uno está por venir”, explica.

Recuerda a sus padres y su niñez con mucho cariño y asegura que fue esa la tapa más hermosa de su vida. “Mi papá se llamaba Timoteo y mi mamá Rosa. Mis hermanos eran Raúl, Hugo, David, Erlan… 11 éramos, cinco mujeres y seis hombres. Yo he sido la primogénita, era la mayor”, agrega y dice que sus recuerdos más lindos fueron los que pasó con sus padres y sus hermanos. Ella nació el 22 de septiembre de 1907.

“Desde pequeña comíamos mote y tostado, era el alimento principal”, dice antes de asegurar que nunca enfermó de nada grave y que siempre fue muy saludable. “Ahora una solo piensa en la muerte… que es el fin de la vida que no se volverá a repetir y que no volverá… siento miedo”, asegura y explica que “Cesar murió mal del corazón”, mientras toma entre sus  manos la foto del soldado del Chaco y la atesora cerca de su corazón.

LA REVOLUCIÓN DEL 52

“Yo estaba jovencita. En Oruro yo estuve cuando al cuartel se introdujeron los movimientistas. Yo era maestra del colegio Anglo Americano en Oruro y los alumnos a los que más recuerdo es a Jorge Papich, a Constantino Claric y a su hermano Ivo.

Constantino ha trabajado en el Lloyd Aéreo Boliviano. Ha cambiado todo en Bolivia por la política, la política es lo que cambia todo. Menos mal ninguno de mi familia es político. Cuando yo vivía en Arque, los campesinos eran humildes y muy buenos.

Teníamos nosotros una propiedad ahí y ellos eran muy buenos porque la familia los cobijaba y los ayudaba en todos sus asuntos. Hasta el último de nosotros hemos poseído esa propiedad y nos han provisto de productos. Yo les enseñaba en castellano y todos los indígenas sabían castellano.

Ahora los indígenas medio insolentes están, han cambiado de carácter. Es que tienen bastante apoyo ahora”.

9 de abril de 1952

“En la madrugada del 9 de abril de 1952, estalló la revolución dirigida al principio por el general Antonio Seleme, a quien se plegaron los carabineros en contra del Ejército que marchaba sobre la ciudad. Se combatió encarnizadamente durante tres días. La llegada de contingentes mineros armados y la falta de unidad de mando decidieron el triunfo a favor de los movimientistas. La revolución dejó un saldo de varios millares de muertos y heridos. Hernán Siles Suazo (vicepresidente elegido) se hizo cargo del Gobierno. Nombró ministros e invitó a Víctor Paz Estenssoro, que obtuvo la mayoría de los sufragios en mayo de 1951, para asumir la Presidencia de la República. Éste a su regreso de Buenos Aires fue recibido por un numeroso público (15 de abril de 1952). Al día siguiente prestó juramento a la primera magistratura. Una de sus primeras medidas fue la firma, el 21 de julio de 1952, del decreto de voto universal. Después nacionalizó las minas de Patiño, Hosschild y Aramayo”. (Fragmento del libro Historia de Bolivia de Froilán Giebel).

HISTORIA DEL CERCADO

“Cochabamba fue fundada (la primera vez) por Gerónimo de Osorio el 2 de agosto de 1571. La segunda fundación fue realizada por Sebastián Barba de Padilla cuatro años después con el nombre de Villa de Oropeza, en honor al Virrey Francisco de Toledo conde de Oropeza”, dice el libro Historia de Bolivia de Florián Giebel.

El arqueólogo David Pereira, tras revisar documentación histórica asegura que la primera fundación tuvo problemas legales con el español Garci Ruiz de Orellana, pues el lugar que Osorio eligió para fundar nuestra ciudad, era de su propiedad.

EL RÍO ROCHA

“No era un río bien formado ni nada así. Era un río que venía desde Sacaba y se iba por la Chimba, así como cualquier otro río. Yo me bañaba allí, era donde todos acudíamos, íbamos a los ríos a bañarnos. En Cochabamba agua de pila no había, las piletas se hicieron muchos años después. El río Rocha era como cualquier otro río y el curso que ahora sigue, ese curso seguía”.

Construcción del cauce

El arqueólogo David Pereira explicó que el cauce del río Rocha fue desviado alrededor del siglo XVI por el capitán español José de la Rocha, quien le compró sus terrenos a los caciques Sipe Sipe y decidió desviar su curso para que puedan irrigar sus zonas de cultivos, ubicadas en  La Chimba. Antes este río se llamaba Condorillo, pues el propietario de las tierras por las que pasaba era el tata Kuntur.  El experto aseguró que el cauce bien definido y construido con piedras, fue una obra de los prisioneros de guerra paraguayos.

LAS LAGUNAS

“He visto todas las lagunas, la laguna Alalay, la laguna Cuellar también. Yo iba a la laguna Alalay con mi papá porque mi papá jugaba fútbol y en Alalay habían canchas, entonces yo iba con él y veía lo que jugaba. Lo más lindo de la ciudad era la campiña de Cala Cala donde todos iban allá”.

Cinco lagunas en la ciudad

La ambientalista miembro del Foro Cochabambino del Medio Ambiente (Focomade), Natalia Vega, informó que Cochabamba era la ciudad de las lagunas, que se formaban del agua que bajaba por las torrenteras, del deshielo de las cordilleras. De estas lagunas, tres permanecen y son la laguna Alalay; la laguna de Albarrancho. Los dos espejos de agua que desparecieron fueron la laguna Cuellar,  de Cala Cala que hicieron secar para construir las canchas auxiliares del estadio y la laguna de San Pedro, que estaba al finalizar la avenida Heroínas.

LÍMITES DE COCHABAMBA

“Hacia el norte la ciudad terminaba hasta el puente actual, lo demás ya pertenecía a Cala Cala. Al sur la ciudad acababa en la carbonería que se llamaba, la Calatayud, porque allá vendían el carbón y la leña, porque antes no se conocían otras comodidades y todos teníamos que usar el carbón y la leña. Allá era el lugar donde se provenían todos, por eso se llamaba la carbonería”.

La Cancha

El libro Vivir Divididos, escrito por Humberto Solares junto a Gustavo Rodríguez y María Lourdes Zabala, revela que Cochabamba se expandió hacia el sur, a partir de 1952 pues los arrieros se convirtieran en los nuevos dueños de la tierra y los piqueros en los dueños de la Cancha. “En los años 60 emergen barriadas y grandes asentamientos ilegales especialmente en las zonas de San Miguel, Cerro Verde, Huayra Khasa, Alto Cochabamba, Ticti, que eran barrios dormitorio”.

SIMÓN PATIÑO

“Conocí a Simón Patiño, pero no de forma amigable, sólo de lejos no más. Me acuerdo que él iba al hospital alguna vez, iba a ver porque mandaron a hacer un pequeño sector, una sala o un pabellón para los niños”.

Albergue de pobres

El gerente del Complejo Hospitalario Viedma, Jimmy Montaño, explicó que el pediátrico que funcionaba en el antiguo hospital Viedma, fue construido por el barón del estaño, Simón Patiño, en agradecimiento al primer pediatra de Cochabamba, Manuel Ascencio Villarroel, que le salvó la vida a una de sus hijas. “Cuando Patiño le pidió que le fijara sus honorarios, el médico le dijo que no iba a cobrarle nada, pero por la insistencia de Patiño, le dijo que mejor construyera un hospital para los niños de esta ciudad, que no tenían donde ser atendidos”, explicó Montaño.

HECHO QUE MÁS AFECTÓ SU VIDA

“El 15 de julio de 1932, una fracción del ejército paraguayo desalojó a una guarnición boliviana de laguna Chuquisaca –Pitiantuta para ellos– y en represalia, las fuerzas bolivianas capturaron los fortines paraguayos Toledo y Corrales el 28 de julio. De esa manera comenzó la funesta guerra con el Paraguay”, dice el libro Historia de Bolivia de Florián Giebel.

“El presidente Daniel Salamanca tenía muy claro que Bolivia debía dominar la región del Chaco que estaba en conflicto (…) Un incidente verbal en Washington con el representante paraguayo, sirvió de excusa para la ruptura de relaciones diplomáticas con el Paraguay el 1° de julio de 1931”, dice el libro Historia de Bolivia de José de Mesa, Teresa Gisbert y Carlos D. Mesa Gisbert. “Hay muchas interpretaciones sobre los verdaderos móviles de la guerra. La más socorrida es la que dice que  fue un conflicto promovido por el imperialismo, que se reflejaba en el enfrentamiento entre petroleras”

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