Elcira Arteaga, a sus 103 años, sentada en el salón de su
casa en la zona de Cala Cala. – Hernán Andia Los Tiempos
Elcira no quiso ser novia del Presidente Bush
“¿Pensaste por un momento verme de soldado? Pues me tienes
en esta copia, lo que no pensaste verme jamás de uniforme. Tu negro que te
besa… Cesar”, es la frase que se preservó por más de 70 años. Fue escrita con
una caligrafía perfecta salida de una pluma fuente negra para quedar impresa
detrás de una fotografía en la que se ven dos sonrientes Colorados de Bolivia
en la Guerra del Chaco.
“Me quedé con dos hijos en esa época, Wilde e Hilda”, dice
Elcira Arteaga García, mientras siente con las yemas de sus dedos la textura de
la antigua fotografía en blanco y negro, que ya no puede ver pero recuerda con
tanto detalle como si la estuviera mirando. “Ya nos habíamos casado cuando él
se fue a la Guerra del Chaco. Temía que pudiera tocarlo una bala o algo así”, dijo
recordando el alivio que la invadió cuando su esposo retornó a Cochabamba con
licencia. “A los pocos días terminó la guerra. Él estuvo casi un año allá”.
El negro que te besa… fue Cesar Arzabe Reque, un soldado que
le robó al ex presidente Germán Busch el corazón de Elcira, su esposa, a pesar
de que el ex mandatario fue “el hombre fuerte de los oficiales jóvenes del
Chaco” que llegó a la Presidencia de
Bolivia “derrocando a Tejada sin derramar una gota de sangre y sin violencia
(…) desahuciando al republicanismo con el destierro de Bautista Saavedra a
Chile y clausurando El Diario, portavoz del liberalismo, en sólo seis días”,
según el libro Historia de Bolivia escrito por José de Mesa, Teresa Gisbert y
Carlos D. Mesa Gisbert.
Esta pareja conoció al ex Jefe de Estado en Arque, cuando
tenían menos de 20 años. Cesar también trabajaba en el colegio de este pueblo,
igual que ella. “A Germán Busch lo he conocido en Arque porque él iba a pasar
sus vacaciones allá cuando estaba en el Colegio Militar. El iba a la casa de
don Hilarión Antezana, ahí pasaba la vacación. El sólo era alumno del Colegio
Militar y teníamos una charla cualquiera, él no ha sido mi enamorado”, dice y
suelta un risueña sonrisa tras la pregunta, ¿él quería ser su novio? “Bueno él
quería enamorar, pero…”, vuelve a reír y agrega que “no… una no debe creerse
tampoco que pueda llegar a ese nivel del Presidente. Yo no quería pues, no
simpatizaba, no tenía otro novio, pero él no me gustaba”, dice y asegura que ya
no se acuerda como el ex Presidente le declaró su amor.
Sin duda ella fue muy hermosa, pues aunque ya transcurrieron
más de 80 años desde la época en la que le rompió el corazón al ex mandatario,
al mirarla vestida con un traje de dos piezas rojo con blanco, uno se pone a
pensar que la belleza nunca se marchita y que probablemente así serán dentro de
muchos años las reinas bolivianas que cada año viajan al Miss Universo.
Ella es muy alta, delgada y tiene el pelo completamente
blanco, casi tanto como su piel. Sus ojos azules iluminan su cara, aunque ya no
pueden mirar la luz del sol; sus labios rojos, perfectamente pintados con lápiz
labial se iluminan cada vez que sonríe con sus blancos y perfectos dientes que
más bien son pequeños. Su collar de perlas combina perfectamente con la elegancia
de su traje y con el color de sus uñas nacaradas, que son una muestra de un
manicure perfecto. Todos estos detalles demuestran que aunque ha pasado mucho
tiempo, su arreglo personal continúa siendo una parte importante.
Las vueltas del destino fueron las que definieron su vida.
Aproximadamente a los 18 años terminó su formación como maestra de primaria y
se fue a Arque para cumplir con el año obligatorio de provincia que todos los
profesores del país deben ofrecer a los niños del área rural del país. “Me
encantaba ver a los niños, recibirlos, enseñarles a leer y escribir, a los tres
meses yo los sacaba leyendo y escribiendo”.
Ella fue maestra, después de terminar el colegio que en esa
época en toda Bolivia sólo estaba compuesto por los seis cursos de la primaria.
“Antes no había secundaria, sólo la primaria y al concluirla se buscaba alguna
profesión, entonces yo me fui a la normal y allá estudie”.
Recuerda que estudió en varias escuelas, “el kínder lo hice
en el Instituto Americano, el primer curso lo hice en la escuela fiscal
dirigida por la señorita Adela Zamudio, después me fui a la escuela Achá. Antes
todas las escuelas eran municipales. En mi tiempo no había sino dos escuelas de
mujeres y dos de varones, que una era dirigida por Alberto Navarro y la otra
por Ricardo Prudencio”.
Asegura que conocer de niña a Adela Zamudio tuvo una
profunda influencia en su vida. “La conocí porque he estado en ese colegio.
Ella tenía un carácter bastante ríspido, pero respetable, honorable, muy buena.
Ella era la directora del colegio. No era tan linda ni tan simpática, era
bastante delgada y de edad cuando fue la directora. Venía al colegio con una
falda larga, con su chaquetita. Elegante era”.
Explica que lo mejor que aprendió de la principal poetiza
boliviana fue a estudiar. “Adela Zamudio siempre exigía el estudio, nos decía:
Vayan a su casa y hagan sus deberes primero para después poder jugar o
entretenerse. A mí me decían la challpiri, porque me gustaba el estudio y me
dedicaba a estudiar”, dice y en la mesa que está frente a ella, en la que
revisa los rastros de sus recuerdos, están dos diplomas conferidos por el
Honorable Concejo Municipal como reconocimiento por ser la mejor estudiante de
sexto y séptimo de primaria de toda la ciudad.
“Ella nos recomendaba la formalidad, era muy severa. De
carácter fuerte, a las profesoras con su mirada no más las dominaba y a las
alumnas peor. A mí una vez me castigó. Nuestra escuela era en la calle Jordán y
Ayacucho y subían gradas que se dividían y jugábamos en el recreo subiendo y
bajando unas cuantas gradas, jugábamos a vencernos y haciendo bulla… cuando
salió ella y como era de carácter fuerte… a la dirección, me dijo, después
castigo… boca a la pared”, relató.
Los recuerdos de Elcira vuelven a su mente, junto a las
fotografías de su pasado. Hay muchas sobre la mesa que tiene al frente, pero
ella sólo mantiene entre sus manos la del soldado de la guerra del Chaco que le
mandaba besos. Tuvieron 11 hijos, de los cuales sólo seis permanecen vivos, uno
murió hace pocos años. “Tengo la familia compuesta por siete hijos, 18 nietos,
39 bisnietos y 10 tataranietos que para el año serán 11, porque uno está por
venir”, explica.
Recuerda a sus padres y su niñez con mucho cariño y asegura
que fue esa la tapa más hermosa de su vida. “Mi papá se llamaba Timoteo y mi
mamá Rosa. Mis hermanos eran Raúl, Hugo, David, Erlan… 11 éramos, cinco mujeres
y seis hombres. Yo he sido la primogénita, era la mayor”, agrega y dice que sus
recuerdos más lindos fueron los que pasó con sus padres y sus hermanos. Ella
nació el 22 de septiembre de 1907.
“Desde pequeña comíamos mote y tostado, era el alimento
principal”, dice antes de asegurar que nunca enfermó de nada grave y que
siempre fue muy saludable. “Ahora una solo piensa en la muerte… que es el fin
de la vida que no se volverá a repetir y que no volverá… siento miedo”, asegura
y explica que “Cesar murió mal del corazón”, mientras toma entre sus manos la foto del soldado del Chaco y la
atesora cerca de su corazón.
LA REVOLUCIÓN DEL 52
“Yo estaba jovencita. En Oruro yo estuve cuando al cuartel
se introdujeron los movimientistas. Yo era maestra del colegio Anglo Americano
en Oruro y los alumnos a los que más recuerdo es a Jorge Papich, a Constantino
Claric y a su hermano Ivo.
Constantino ha trabajado en el Lloyd Aéreo Boliviano. Ha
cambiado todo en Bolivia por la política, la política es lo que cambia todo.
Menos mal ninguno de mi familia es político. Cuando yo vivía en Arque, los
campesinos eran humildes y muy buenos.
Teníamos nosotros una propiedad ahí y ellos eran muy buenos
porque la familia los cobijaba y los ayudaba en todos sus asuntos. Hasta el
último de nosotros hemos poseído esa propiedad y nos han provisto de productos.
Yo les enseñaba en castellano y todos los indígenas sabían castellano.
Ahora los indígenas medio insolentes están, han cambiado de
carácter. Es que tienen bastante apoyo ahora”.
9 de abril de 1952
“En la madrugada del 9 de abril de 1952, estalló la
revolución dirigida al principio por el general Antonio Seleme, a quien se
plegaron los carabineros en contra del Ejército que marchaba sobre la ciudad.
Se combatió encarnizadamente durante tres días. La llegada de contingentes
mineros armados y la falta de unidad de mando decidieron el triunfo a favor de
los movimientistas. La revolución dejó un saldo de varios millares de muertos y
heridos. Hernán Siles Suazo (vicepresidente elegido) se hizo cargo del
Gobierno. Nombró ministros e invitó a Víctor Paz Estenssoro, que obtuvo la
mayoría de los sufragios en mayo de 1951, para asumir la Presidencia de la
República. Éste a su regreso de Buenos Aires fue recibido por un numeroso
público (15 de abril de 1952). Al día siguiente prestó juramento a la primera
magistratura. Una de sus primeras medidas fue la firma, el 21 de julio de 1952,
del decreto de voto universal. Después nacionalizó las minas de Patiño,
Hosschild y Aramayo”. (Fragmento del libro Historia de Bolivia de Froilán
Giebel).
HISTORIA DEL CERCADO
“Cochabamba fue fundada (la primera vez) por Gerónimo de
Osorio el 2 de agosto de 1571. La segunda fundación fue realizada por Sebastián
Barba de Padilla cuatro años después con el nombre de Villa de Oropeza, en
honor al Virrey Francisco de Toledo conde de Oropeza”, dice el libro Historia
de Bolivia de Florián Giebel.
El arqueólogo David Pereira, tras revisar documentación
histórica asegura que la primera fundación tuvo problemas legales con el
español Garci Ruiz de Orellana, pues el lugar que Osorio eligió para fundar
nuestra ciudad, era de su propiedad.
EL RÍO ROCHA
“No era un río bien formado ni nada así. Era un río que
venía desde Sacaba y se iba por la Chimba, así como cualquier otro río. Yo me
bañaba allí, era donde todos acudíamos, íbamos a los ríos a bañarnos. En
Cochabamba agua de pila no había, las piletas se hicieron muchos años después.
El río Rocha era como cualquier otro río y el curso que ahora sigue, ese curso
seguía”.
Construcción del cauce
El arqueólogo David Pereira explicó que el cauce del río
Rocha fue desviado alrededor del siglo XVI por el capitán español José de la
Rocha, quien le compró sus terrenos a los caciques Sipe Sipe y decidió desviar
su curso para que puedan irrigar sus zonas de cultivos, ubicadas en La Chimba. Antes este río se llamaba
Condorillo, pues el propietario de las tierras por las que pasaba era el tata
Kuntur. El experto aseguró que el cauce
bien definido y construido con piedras, fue una obra de los prisioneros de
guerra paraguayos.
LAS LAGUNAS
“He visto todas las lagunas, la laguna Alalay, la laguna
Cuellar también. Yo iba a la laguna Alalay con mi papá porque mi papá jugaba
fútbol y en Alalay habían canchas, entonces yo iba con él y veía lo que jugaba.
Lo más lindo de la ciudad era la campiña de Cala Cala donde todos iban allá”.
Cinco lagunas en la ciudad
La ambientalista miembro del Foro Cochabambino del Medio
Ambiente (Focomade), Natalia Vega, informó que Cochabamba era la ciudad de las
lagunas, que se formaban del agua que bajaba por las torrenteras, del deshielo
de las cordilleras. De estas lagunas, tres permanecen y son la laguna Alalay;
la laguna de Albarrancho. Los dos espejos de agua que desparecieron fueron la
laguna Cuellar, de Cala Cala que
hicieron secar para construir las canchas auxiliares del estadio y la laguna de
San Pedro, que estaba al finalizar la avenida Heroínas.
LÍMITES DE COCHABAMBA
“Hacia el norte la ciudad terminaba hasta el puente actual,
lo demás ya pertenecía a Cala Cala. Al sur la ciudad acababa en la carbonería
que se llamaba, la Calatayud, porque allá vendían el carbón y la leña, porque antes
no se conocían otras comodidades y todos teníamos que usar el carbón y la leña.
Allá era el lugar donde se provenían todos, por eso se llamaba la carbonería”.
La Cancha
El libro Vivir Divididos, escrito por Humberto Solares junto
a Gustavo Rodríguez y María Lourdes Zabala, revela que Cochabamba se expandió
hacia el sur, a partir de 1952 pues los arrieros se convirtieran en los nuevos
dueños de la tierra y los piqueros en los dueños de la Cancha. “En los años 60
emergen barriadas y grandes asentamientos ilegales especialmente en las zonas
de San Miguel, Cerro Verde, Huayra Khasa, Alto Cochabamba, Ticti, que eran
barrios dormitorio”.
SIMÓN PATIÑO
“Conocí a Simón Patiño, pero no de forma amigable, sólo de
lejos no más. Me acuerdo que él iba al hospital alguna vez, iba a ver porque
mandaron a hacer un pequeño sector, una sala o un pabellón para los niños”.
Albergue de pobres
El gerente del Complejo Hospitalario Viedma, Jimmy Montaño,
explicó que el pediátrico que funcionaba en el antiguo hospital Viedma, fue
construido por el barón del estaño, Simón Patiño, en agradecimiento al primer
pediatra de Cochabamba, Manuel Ascencio Villarroel, que le salvó la vida a una
de sus hijas. “Cuando Patiño le pidió que le fijara sus honorarios, el médico
le dijo que no iba a cobrarle nada, pero por la insistencia de Patiño, le dijo
que mejor construyera un hospital para los niños de esta ciudad, que no tenían
donde ser atendidos”, explicó Montaño.
HECHO QUE MÁS AFECTÓ SU VIDA
“El 15 de julio de 1932, una fracción del ejército paraguayo
desalojó a una guarnición boliviana de laguna Chuquisaca –Pitiantuta para
ellos– y en represalia, las fuerzas bolivianas capturaron los fortines
paraguayos Toledo y Corrales el 28 de julio. De esa manera comenzó la funesta
guerra con el Paraguay”, dice el libro Historia de Bolivia de Florián Giebel.
“El presidente Daniel Salamanca tenía muy claro que Bolivia
debía dominar la región del Chaco que estaba en conflicto (…) Un incidente
verbal en Washington con el representante paraguayo, sirvió de excusa para la
ruptura de relaciones diplomáticas con el Paraguay el 1° de julio de 1931”,
dice el libro Historia de Bolivia de José de Mesa, Teresa Gisbert y Carlos D.
Mesa Gisbert. “Hay muchas interpretaciones sobre los verdaderos móviles de la
guerra. La más socorrida es la que dice que
fue un conflicto promovido por el imperialismo, que se reflejaba en el
enfrentamiento entre petroleras”
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