Pueblos yuracaré y yuqui amenazados por cocaleros
Antiguos rencores étnicos afloran en Chapare, en la región noreste del territorio comunitario de origen (TCO) Yuracaré, pues, en la zona que divide a las comunidades originarias de Ibarecito y Nueva Todos Santos de los sindicatos cocaleros Campo Chico A y B, se escuchan amenazas de guerra con dinamita y flechas. Éste sería el tercer conflicto que enfrente a quechuas y aymaras con pueblos de tierras bajas en el nuevo milenio.
El Consejo del Territorio Yuracaré, en una asamblea, recibió la denuncia de que los colonizadores afiliados a los sindicatos cocaleros de Villa Tunari y Chimoré ingresaron a su territorio en tres puntos, y se instalaron para la producción de coca.
La situación fue confirmada el 19 de julio en una inspección efectuada por cinco caciques yuracarés que verificaron la invasión en Ibarecito, Nueva Todos Santos y Estaño Colorado (que colinda con el territorio Yuqui).
En la inspección, hubo un encuentro con el dirigente cocalero del sindicato Campo Chico A, Evaristo Condori, quien admitió que 55 cocaleros invadieron cerca de 50 hectáreas yuracarés, e informó que a pesar de que su sindicato está afiliado a la central Nuevo Chapare, el máximo dirigente, Julio Salazar, desconoce esta situación.
Los yuracarés advirtieron que, al ser su territorio, los cocaleros deben abandonar este terreno pues no quieren repetir los conflictos de 2004 en los que los indígenas echaron a otro grupo con flechas y fuego.
Condori dijo que eso no se repetirá, pues esta vez los cocaleros somos todos potosinos, ex mineros, tenemos dinamita y no tememos a la muerte . Dijo que pueden pagar por la tierra y que los respalda el viceministro de Tierra, Alejandro Almaraz.
Además del conflicto del 2004, un año después, hubo otro enfrentamiento en el municipio cocalero de Chimoré tras la prohibición del ingreso de los yuquis. Los yuracarés recuerdan que los conflictos con los quechuas empezaron antes de la colonia. El ruido de las motosierras derribando los árboles del sector noreste del territorio comunitario de origen yuracaré alertó a los indígenas que viven en la zona sobre una invasión sobre su propiedad privada. Cuando llegaron al lugar del que provenían los ruidos, descubrieron que un camino fue abierto y ripiado en la zona y que, con equipo pesado, tractores y camiones, los madereros arrancaron cientos de árboles de la región pagando por ellos a un sindicato cocalero que instaló 55 chacos para producir coca en sus tierras.
El hecho fue denunciado a la máxima autoridad de este pueblo, el cacique mayor Joaquín Noe, quien dispuso enviar a estas regiones una comisión formada por cinco caciques para verificar las invasiones. Se ratificó el abasallamiento en este lugar conocido como Ibarecito, igual que en Nueva Todos Santos, Estaño Colorado, la Misión y Puerto Victoria (que colinda con el territorio yuqui).
Como advertencia para los cocaleros, los caciques instalaron sus mojones y letreros para advertirles que estaban instalándose en una TCO.
Los líderes yuquis, José Izategua y Severino Parada, buscaron a los yuracarés para confirmarles que también ellos son invadidos por madereros y cocaleros y para definir las acciones que asumirían. En la década del 80, los yuquis expulsaban a colonizadores de sus tierras, disparándoles con sus flechas y saqueando sus casas.
La preocupación de los indígenas radica en que la región invadida por tronqueros y cocaleros es la más alta del territorio yuracaré y es utilizada por los originarios para las actividades de caza, pues allí los animales escapan de las constantes inundaciones.
Las dos TCO están a las orillas de los ríos Ichilo y Chapare, que todos los años se desbordan inundando su producción agrícola, razón por la cual mantener a los animales en esta zona alta mantiene un equilibrio de subsistencia natural, pues garantiza el sustento cuando la agricultura falla.
Esta zona es apetecida por los colonos precisamente por esta característica, pues su producción de coca no es afectada por la crecida de los ríos. Los madereros entraron allí porque los árboles de esta región son inmensos, miden más de 30 metros de alto por cinco de ancho y tienen más de medio siglo de vida.
Consejo yuracaré
Por esta situación, el Consejo yuracaré dispuso que los caciques verifiquen la cantidad de hectáreas afectadas por la invasión y los caciques de Ibarecito, Leonardo Herbas, y de Nuevo Todos Santos, Felipe Aguirre, realizaron una segunda inspección y verificaron que los letreros que indican los límites de la TCO fueron destruidos a machetazos y que existen divisiones para la instalación de nuevos chacos.
Los yuracarés informaron que buscarán al viceministro de Pueblos Indígenas, Bienvenido Sacu, para que interceda por ellos y desaloje a los cocaleros de su territorio. Nosotros confiamos en el Presidente, el va arreglar esto porque es el jefe de todos los indígenas , dijo el cacique mayor, Joaquín Noe.
El pueblo yuracaré
Los yuracarés son originarios del Trópico de Cochabamba y son un pueblo formado por 500 familias con 5.000 miembros, pues las parejas tienen entre cuatro y 10 hijos. Están divididos en 20 comunidades en las que existen 15 escuelas de primaria y tres centros de salud de los cuales sólo dos funcionan.
Dentro de su TCO, viven de la agricultura, producen plátano, arroz y yuca, y también venden artesanías que incluso son comercializadas en la ciudad de Cochabamba. También se dedican a la caza, pesca y la recolección de hierbas medicinales con las cuales mantienen saludables a niños y ancianos.
Dos leyes
La Ley del Servicio Nacional de Reforma Agraria (1715 ) establece en el artículo 41 que las TCO son los espacios geográficos que constituyen el hábitat de los pueblos y comunidades indígenas y originarias, a los cuales han tenido tradicionalmente acceso y donde mantienen y desarrollan sus propias formas de organización económica, social y cultural, de modo que aseguran su sobrevivencia y desarrollo. Son inalienables, indivisibles, irreversibles, colectivas, compuestas por comunidades o mancomunidades, inembargables e imprescriptibles .
Además el artículo 44 de esta misma norma establece que las TCO son áreas protegidas que según el artículo 60 de la Ley del Medio Ambiente (1333) son áreas naturales declaradas bajo protección del Estado con el propósito de proteger y conservar la flora y fauna silvestre, recursos genéticos, ecosistemas naturales, cuencas hidrográficas, con la finalidad de conservar y preservar el patrimonio natural y cultural del país .
Territorio Yuqui
El año 1994, a través de un decreto supremo el ex presidente Jaime Paz Zamora entregó 150 mil hectáreas en el Chapare para el pueblo Yuqui. Cuatro años después, ellos tramitaron la ley para obtener los títulos de propiedad del territorio comunitario de origen (TCO) que tardó tres años más por el proceso de georreferenciación y les fue entregado por el ex presidente Jorge Quiroga en 2001.
En este territorio, los yuquis conviven con otras etnias que forman parte de las Comunidades Indígenas del Río Ichilo (CIRIs) y con cuatro empresarios bananeros, entre los que está Miguel Zambrana. Ellos tienen sus títulos de propiedad en regla.
Los yuquis han sido denominados como un pueblo en peligro de extinción pues no pasan de 50 familias con menos de 200 miembros. Originalmente, eran cazadores, recolectores y nómadas, pero desde hace dos décadas a través de un proceso de evangelización realizado por la secta Nuevas Tribus, se volvieron sedentarios.
Actualmente, viven en una sola comunidad llamada Bía Recuate en la que empezaron a cultivar plátano y arroz, pero su producción de este año fue destruida por las inundaciones, razón por la cual están subsistiendo en base a la caza, la recolección y la venta de artesanías fabricadas con semillas e hilos de su región. Sus flechas son de Chuchío y sus arcos de Tembe (palmito), razón por la cual su subsistencia depende de los productos naturales que crecen en su territorio.
Este pueblo indígena no aumentó significativamente la cantidad de sus miembros los últimos años .
No hay comentarios:
Publicar un comentario