Aunque la empresa tiene 600 trabajadoras, las planillas de sueldos de julio no tenían ni una sola huella digital para efectuar el pago de sueldos. En su lugar estaban escritos los nombres de las funcionarias, lo que generó un problema porque el sistema no reconoció esta identificación.
El Plan Nacional de Empleo (Plane) pidió a las trabajadoras poner su huella. Ellas accedieron, pero con la condición de que los nombres que cada una escribió se mantengan en los registros digitales.
Estas mujeres, mayores de 30 años, aprendieron a leer y escribir en el programa Yo sí puedo y ahora buscan que se las reconozca como personas letradas.
La coordinadora General de este programa, Fanny Suárez, explica que en el municipio de Cercado hay cerca de 22.000 personas que aún no saben leer y que se pretende alfabetizar a todos hasta diciembre de este año.
La mayoría son mujeres, como se pudo comprobar en una visita a la Unidad Educativa Israel, donde había 77 mujeres y tres hombres. Aunque el rango contempla a los analfabetos entre 15 y 60 años, hay estudiantes mayores de 70 que quieren aprender a leer para ayudar a los nietos que se quedaron con ellos por la migración.
Sistema audiovisual
El programa de alfabetización Yo sí puedo trabaja con un sistema educativo que utiliza en el proceso de enseñanza medios audiovisuales para educar a los adultos asistentes
Los estudiantes, en su mayoría mujeres, aprenden igual que los niños de las escuelas, con un tutor que escribe las lecciones en la pizarra. La única diferencia está en que a lado del maestro hay un televisor y un aparato de video desde donde se difunden las lecciones. Según explicó el asesor cubano Francisco Paneque, la enseñanza está repartida en 17 casetes de video producidos en Cuba con actores paceños que explican a los estudiantes cómo deben hacer los ejercicios.
Combinar signos
Nueva forma de enseñar
Según explican los facilitadores, este programa de enseñanza se realiza combinando letras y números para que el aprendizaje sea más sencillo para los adultos.
El sistema de alfabetización de adultos fue creado por la educadora cubana Leonela Reliz Ruiz y fue aprobado por la Unesco que reconoció su efectividad.
Consiste en mezclar los números, iconos conocidos por la gente iletrada, con las letras, que son desconocidas, para que a través del relacionamiento sea más fácil aprender.
Cada letra tiene un valor numeral, por ejemplo la A es el número 1, la B el 2 y las consonantes tienen diferente orden.
Niños que ayudan a sus papás
Las aulas tienen por lo menos 20 adultos y la mayoría de los estudiantes llevan con ellos a sus hijos o nietos a las clases que se realizan sólo dos veces por semana
Todos los puntos (cursos) de enseñanza del programa de alfabetización en el municipio de Cercado están llenos de niños que ayudan a sus padres a aprender a leer y escribir, pese a que el sistema que se emplea no está elaborado dentro de la pedagogía, pues busca aprovechar la experiencia de vida de los estudiantes para facilitar el proceso. Pese a ello, un niño de cuatro años que asiste a las clases aprendió a leer y escribir junto a su madre de manera simultánea.
Recursos de apoyo
Íconos
Los libros y los videos tienen una directa relación que se conectan por iconos que están presentes tanto en las imágenes como en las páginas. Estos iconos instruyen a través de dibujos cuándo los estudiantes deben ver (ojo), leer (libro), escribir (lápiz) o repetir (boca). Aunque los textos también fueron impresos en Cuba, se tuvo el cuidado de poner personajes bolivianos, vestidos con pollera o tipoy e incluso con modismos del castellano pronunciado en Bolivia.
Lentes de regalo
Un gran problema que enfrentan los adultos que están aprendiendo a leer y escribir son las deficiencias visuales que tienen por la edad y necesitan lentes para poder leer las instrucciones que reciben. El asesor cubano explicó que de cada 100 bolivianos a los que les hicieron estudios, 80 tenían problemas de visión, razón por la cual su país no pudo satisfacer las necesidades de los estudiantes y hasta ahora entregó una dotación de 6.572 lentes y esperan que llegue un nuevo lote para satisfacer la demanda.
Una niña que ayuda a sus padres a aprender a leer y escribir
Gladys entró corriendo al curso de la Unidad Educativa Israel para pedir un permiso especial al maestro del aula en la que se estudiaba la lección 18. Junto a su hermanita llevaba un cuaderno con ella.Profesor, disculpe, pero mi mamá no puede venir hoy a pasar clases porque tiene que cocinar para ir a vender , dijo la pequeña mientras tomaba asiento dentro del aula. Luego empezó a copiar todo lo que el tutor había escrito en la pizarra.
Ella tiene un poco de ventaja sobre los conocimientos académicos de su madre, pues a los ocho años ya cursa el segundo de primaria, razón por la cual puede apoyarla en sus estudios. La niña permaneció en el curso hasta que terminaron las clases. Cumplió su misión y llevó la tarea que su madre debe realizar en su casa para presentar el próximo lunes.
Antes de retornar a casa, explicó al maestro que no llevó el cuaderno de su papá porque no lo encontró y él no se acordaba dónde lo había dejado, pero éste no eran gran problema porque todo lo que ella copiaría les servirá a los dos. Tampoco el padre pudo asistir a clases ese día, pues no pudo liberarse de su trabajo de chofer a tiempo.
En el cuaderno se nota la diferencia entre la letra de Gladys y la de su madre, pues mientras ella escribe con rapidez y no mucha prolijidad, la progenitora es dueña de una letra tan hermosa que parece dibujada.
Ahora mis papás me van a ayudar a hacer mis tareas porque antes no podían y sólo mi hermano mayor cuando tenía tiempo me decía lo que hay que hacer
Mis dos hermanitos ya no van a sufrir tanto en el colegio para hacer sus tareas porque nuestros papas les van a orientar
Conociendo al personaje
Origen
Gladys Macías Mamani es la segunda hija de Félix y Elisa, dos agricultores del valle alto que llegaron a la ciudad hace más de 10 años y tienen cuatro hijos: de 10, ocho, siete y la última de seis. Ambos trabajan todo el día, él como chofer y ella como vendedora ambulante de comida en la Cancha.
Padres
Ninguno de los dos progenitores pudo aprender a leer y escribir, pues él fue a la escuela un par de años y como abandonó su capacitación cuando era muy pequeño, olvidó lo aprendido. La madre jamás llegó a un colegio pues sus padres consideraban que no era necesario que aprendiera a leer o escribir.
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