viernes, 15 de mayo de 2015

Cochabamba, víctima de robos, corrupción y desastres naturales

BICENTENARIO | Durante los últimos años del Siglo XX y los primeros del Siglo XXI, Cochabamba perdió tesoros artísticos, arqueológicos y patrimoniales

Cochabamba, víctima de robos, corrupción y desastres naturales

 

 

Cochabamba perdió al menos media docena de tesoros patrimoniales, artísticos, arqueológicos y empresariales durante el último siglo de existencia. Desastres naturales, negligencia, robos y corrupción fueron los principales causantes de estas pérdidas, según los registros existentes en archivos hemerográficos e históricos de la Contraloría que fueron consultados por este medio.
Tras una breve evaluación de lo ocurrido en estos 200 años de historia, se puede llegar a la conclusión de que las grandes obras edificadas en el Siglo XX –que se convirtieron en símbolos del valor y la pujanza del pueblo cochabambino, como el monumento a las Heroínas de la Coronilla (27 de mayo de 1926) o la creación de la primera línea bandera: el Lloyd Aéreo Boliviano (14 de septiembre de 1925) – fueron atacadas y destruidas durante los primeros años del Siglo XXI.
Del mismo modo fueron sustraídos o trasladados a otra ciudad de Bolivia valiosos tesoros arqueológicos que fueron encontrados en nuestro territorio, como ocurrió con el monolito de Quillacollo (1968), que fue hallado en el morro de Sierra Mokho y del cual sólo queda una réplica de cemento en un parque infantil de la capital del departamento, o el tesoro de San Sebastián (1916), que está compuesto por toda una indumentaria de oro de los tiwanacotas, que a pesar de haber sido hallado en la Coronilla cochabambina, se encuentra celosamente guardado en un museo de la ciudad de La Paz.
También la corrupción golpeó duramente al departamento, pues gracias a ella los damnificados del terremoto que sacudió a las poblaciones de Aiquile, Totora y Mizque recibieron a penas el 10 por ciento del dinero que la cooperación internacional mandó para ayudarlas.
Según explicó el arqueólogo David Pereira, la pasividad con la que los cochabambinos miran la desaparición de su patrimonio no tiene una explicación de tipo científico y mucho menos histórica, pues los pobladores de esta ciudad en el pasado se caracterizaron por asumir una aguerrida defensa de varias causas. “Incluso ahora como cochabambinos queremos defender los recursos naturales, el medio ambiente con el Día del Peatón, a las mujeres con su día y también a los árboles, pero no tenemos ningún tipo de institución que se dedique a la defensa de nuestro patrimonio”, explicó.


Medidas urgentes
El arqueólogo David Pereira sostuvo que es necesario implementar todo un sistema de defensa del patrimonio cochabambino, especialmente en el ámbito cultural, pues “es un patrimonio invaluable desde el punto de vista monetario, además de ser no renovable, pues un cuadro que se pierde, una momia que se roba o una casa que se tumba en el centro de la ciudad nunca más van a ser restituidos: definitivamente es algo que hemos perdido para siempre”, dijo y sostuvo que “las personas que fabricaron todo el patrimonio ya no existen y no podrán hacerlo de nuevo”.
Una clara demostración de esta explicación fue lo que ocurrió con el Lloyd Aéreo Boliviano, que a pesar de los muchos intentos que se hicieron para evitar su desaparición, nada pudo frenar su estrepitosa caída.

 Los desastres ambientales afectan a Cochabamba y las autoridades responsables  no hacen los esfuerzos necesarios para prevenirlos o eliminarlos.

Por ejemplo, los incendios que cada año afectan al Parque Tunari  arrasando con la rica flora y fauna de la zona. No existen los guardabosques suficientes y no hay los equipos necesarios para combatir el fuego. Otra muestra de la dejadez de las autoridades con relación a los temas ambientales es la contaminación creciente del río Rocha por efecto de los desechos tóxicos que allí se depositan de las industrias clandestinas como las cuertiembres. El mal olor en la ciudad a determinada hora del día es una consecuecia de esa contaminación.



Desaparición del LAB
La primera línea aérea bandera nacional fue cochabambina y desapareció tras una serie de problemas legales que no se pudieron resolver después de un cuestionado proceso de capitalización que terminó por destruirla. En primera instancia, el Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) fue capitalizado a través del Decreto Supremo 24098 del 22 de agosto de 1995 por la empresa brasileña VASP, que generó una serie de huecos en la economía de la empresa nacional. Después de una serie de conflictos protagonizados especialmente con los trabajadores y acreedores, se la vendió al empresario cochabambino Ernesto Asbún, que en lugar de sacarla a flote, terminó de hundirla antes de marcharse del país. El LAB desapareció después de décadas, dejando sin trabajo  a cientos de cochabambinos.
Oro de la Coronilla
El tesoro de San Sebastián es la principal colección del museo de metales preciosos precolombinos que funciona en La Paz. La procedencia de estas piezas es el Cerro de la Coronilla en Cochabamba y es el más valioso no sólo porque los artefactos que lo conforman son de un oro de alta ley o por la finura con la que han sido elaborados, sino porque es la única colección que podría decirse tiene toda la información de contexto arqueológico completa al haber sido recuperada por arqueólogos. Estas piezas no pudieron permanecer en Cochabamba por la falta de seguridad de sus instituciones. Otras colecciones que se encuentran en ese museo son la de la excavación del templo de Kalasasaya y la del Centro de Investigaciones Arqueológicas de Tiwanacu.
Cuadros desaparecidos
Por denuncias presentadas por David Darío Antezana, hijo del pintor cochabambino Gíldaro Antezana, se conoció la desaparición de varias obras ganadoras del concurso Gran Premio 14 de Septiembre que fueron galardonadas en las décadas del 60, 70, 80 y 90. Entre los cuadros perdidos están “21 días” y “Coliseo abandonado”, de Gildaro Antezana. También se sabe de la desaparición del cuadro “Concertación”, de David Darío, y no se tiene claro qué otras obras ganadoras se perdieron, pues no existen registros oficiales en los que se determine la cantidad de cuadros que deberían estar resguardados por el municipio. Las autoridades de la Alcaldía iniciaron una investigación sobre este hecho presentando una denuncia en el Ministerio Público.
Contaminación
 Los desastres ambientales afectan a Cochabamba y las autoridades responsables  no hacen los esfuerzos necesarios para prevenirlos o eliminarlos.
Por ejemplo, los incendios que cada año afectan al Parque Tunari  arrasando con la rica flora y fauna de la zona. No existen los guardabosques suficientes y no hay los equipos necesarios para combatir el fuego. Otra muestra de la dejadez de las autoridades con relación a los temas ambientales es la contaminación creciente del río Rocha por efecto de los desechos tóxicos que allí se depositan de las industrias clandestinas como las cuertiembres. El mal olor en la ciudad a determinada hora del día es una consecuecia de esa contaminación.
Saqueo a monumento

Al menos una docena de piezas que formaban parte del monumento a las Heroínas de la Coronilla fueron robadas, entre ellas y probablemente la más importante, una placa en alto relieve que medía 2,80 metros de largo por 1,50 metros de alto y que pesaba una tonelada.

Fue robada y presumen que su destino fue un horno de fundición.

En tanto, el monumento central, construido por el artista italiano Pietro Pierini, fue parcialmente desmantelado por los ladrones, pues carece de nueve piezas, entre ellas un puño, un puñal, la trenza de Manuela Gandarillas y el bastón de una de las mujeres.
Hasta ahora no se hizo nada bueno por preservar este sitio histórico. Los planes no pasan de buenos preyectos.
Monolito tiwanakota
Un monolito tiwanakota descubierto en 1968 en el morro de Sierra Mokho del municipio de Quillacollo –que hasta ahora sirve como logotipo del Museo Arqueológico de Cochabamba y que no supera el metro de altura y estaba elaborado en piedra– es la imagen de un hombre con un singular sombrero. Aunque su descubrimiento fue ampliamente publicitado e incluso existe una réplica suya en el parque de Educación Vial (ex parque arqueológico) de la Ramón Rivero, nadie puede dar información correcta sobre su paradero. Según información histórica que acompañó al hallazgo, esta figura provocó que el propietario del terreno sobre el cual se encuentra el morro decidiera donar este espacio a la Universidad Mayor de San Simón para que allí se construyera un museo quillacolleño.
Corrupción en Aiquile
Tras el terremoto de 6,4 grados en la escala de Richter que sacudió a los pueblos de Aiquile, Totora y Mizque el 22 de mayo de 1998, sólo tres de los 30 millones de dólares que envió la comunidad internacional llegaron a las víctimas para ayudarlas en todas las necesidades que tenían.

Este dinero fue enviado por diferentes países de Latinoamerica y Europa, incluso donaron las damas Niponas (del Japón), pero fue desviado por diferentes instancias del Gobierno Nacional y del departamental a otras actividades como la compra de un avión presidencial (el Beechcraft) que nunca fue utilizado en la atención a las víctimas y terminó por llevar a la cárcel a un ex ministro, Fernando Kieffer, quien murió a los pocos meses de ser detenido y recluido en el penal de San Pedro en la ciudad de La Paz.

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