viernes, 15 de mayo de 2015

Tras el jukumari, de los cerros al trópico

Se trata de un circuito turístico que sigue la ruta que hizo Alcides D’orbigny

Tras el jukumari, de los cerros al trópico




“Si la tradición ha perdido su memoria, del lugar donde estaba situado el paraíso, el viajero que visitare algunas regiones de Bolivia no podría menos que exclamar con entusiasmo: aquí está el Edén perdido”, escribió en 1832 el naturalista francés Alcides D’Orbigny, tras emprender la búsqueda de una nueva ruta entre las tierras de Cochabamba y las llanuras del Moxos de Beni, partiendo por Tiquipaya.
Y es que para seguir la huella del jukumari (el oso andino), todas las personas que quieran también recorrer los pasos que dio en esta zona D’Orbigny --hace más de un siglo y medio-- podrán comprobar como “en un solo día había pasado de los hielos del polo a los límites de las regiones cálidas”, visitando la Reserva de Vida Silvestre municipal, al norte de Tiquipaya.
La administración de esta reserva se realiza en forma concertada entre el Gobierno Municipal, el Centro Integrado de Defensa de la Ecología (Cideder) y siete comunidades de la zona que desarrollan una variada oferta de ecoturismo que permite, además del contacto con la naturaleza, un poco de observación de la historia y la arqueología del lugar, y que abre posibilidades para la investigación científica.
La zona está ubicada en el distrito 1 del municipio de Tiquipaya, y las comunidades sobre las cuales se ejecuta este paquete turístico --que puede llegar a durar tres días de recorrido-- son Huari Pucara, Corral Pampa, Mal Paso, Montecillo Alto y Montecillo Rodeo Verde, que se encuentran en la zona alta o puna (aproximadamente 4 mil metros sobre el nivel del mar); mientras que las comunidades de Totolima y Carmen Pampa se encuentran en la zona yungueña (aproximadamente a 1.800 metros).
En este recorrido, los viajeros podrán experimentar en muy pocas horas, el frío de las montañas que adormece la punta de la nariz, el clima templado que acaricia el cuerpo y el calor tropical enemigo de la ropa abrigada.
El recorrido parte de un mirador natural, donde está ubicado el Albergue Comunitario Yunga Pampa, desde el cual los viajeros van cambiando de pisos ecológicos hasta llegar a la zona más baja de la región, que está a 700 metros sobre el nivel del mar. Se puede encontrar una cantidad diversa de animales, como cóndores y llamas en la zona alta, hasta venados y zorros en la zona tropical, donde también vive el oso andino con gafas en la piel, que es una especie amenazada, el jukumari.
En la expedición se pueden observar lagunas y ojos de agua en Huari Pucara, además de “Las Tres Tetillas”, en la región de Totolima, donde, según las leyendas, se encuentra una de las más ricas minas de oro de los incas, que nunca pudo ser hallada por los seres humanos después de la colonia, debido a que “el diablo la mueve todas las noches”. Asimismo, también se podrá observar pintura rupestre en la región de Rumi Plaza.



RESERVA
La reserva fue creada mediante Ordenanza Municipal 49/2005 del 23 de diciembre de 2005, con el objetivo de proteger espacios geográficos que albergan valores especiales de biodiversidad, paisajísticos, culturales y ecológicos y también valores de interés científico a favor de las poblaciones locales y en armonía con la naturaleza.

La reserva se encuentra situada al norte del municipio de Tiquipaya, entre la serranía de los Mosetenes y las últimas estribaciones de la Cordillera Oriental de los Andes, convirtiéndose en el corredor biológico Amboró Madidi, comprendiendo una extensión de 117.688 hectáreas.

Bio geográficamente, la reserva forma parte de los bosques húmedos o nublados, con un rango altitudinal entre 3.800 y 700 metros sobre el nivel del mar.

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