miércoles, 6 de mayo de 2015

Operaciones seguras por las sonrisas de los niños


Operaciones seguras por las sonrisas de los niños



A los tres días de nacido, Iván estuvo a punto de morir por inanición, pues no lo alimentaron. Nació el último día de octubre en su casa. El parto fue tan repentino y violento que Magdalena, su madre, no llegó a la clínica y, con ayuda de su hermano, lo trajo a la vida. Es el segundo hijo y primer varón de su familia.
La felicidad que ella sintió fue opacada minutos después del alumbramiento, cuando el colaborador del parto le dijo "no tienes que darle vida", mientras le mostraba una deformidad en la boca del niño.
Horas después, el padre de Iván y sus tíos llegaron para conocerlo y coincidieron con el hermano de Magdalena. "Debe morir".
Durante tres días, ella escuchó el llanto de su hijo hambriento e intentó calmarlo, pero se lo impidieron. La tercera noche, una prima rescató al pequeño del castigo impuesto por nacer diferente y lo llevó a un médico para ver si el problema tenía solución. Le dijeron que si, que el labio leporino se resuelve con una operación.
Según el pediatra Roberto Rosas, en Bolivia el problema de los niños que nacen con esta malformación congénita tiene más incidencia que en el resto de Latinoamérica, pues si bien en la región de cada 10 mil nacimientos siete tienen este problema, en nuestro país la proporción es de 24 por cada 10 mil.
El experto asegura que aún no se saben las causas que lo producen. Sin embargo, las hipótesis que se manejan al respecto giran en torno a que es una consecuencia de las uniones entre familiares o a la mala nutrición. "Es una enfermedad de la pobreza", sostiene el experto al asegurar que la mayoría de estos casos se dan en sectores desvalidos de la sociedad.
Los niños con fisura labio palatina son rechazados porque al no entender por qué nacen con este problema los miembros de su familia o su comunidad consideran que atraerán la mala suerte. La educadora Julieta Villca explica que en el campo consideran que "los niños nacen así porque las mamás vieron caer un rayo o porque tomaron pastillas anticonceptivas".
En el valle cochabambino les ponen el sobrenombre de "Santiaguitos" porque los relacionan con el tata Santiago, que por una fusión cultural para ellos es el santo de los rayos, que en la cultura quechua era el dios Thunupa, explica la educadora.
Rosas agrega que "algunas comunidades campesinas los consideran malditos mientras que otras creen que son seres divinos". Por eso los integrantes del proyecto Ayninakuna (solidaricémonos), creado por la Asociación de Organizaciones No Gubernamentales (Asongs) hace seguimiento a estos casos para evitar que los niños que nacen con labio leporino sean abandonados o descuidados por sus padres, incluso hasta dejarlos morir.
El responsable de este proyecto, Richard Peña, explicó que "las familias aíslan al niño y dejan que muera por inanición, porque no tienen información sobre las técnicas para nutrirlo, pues estos bebés no pueden mamar".
Una vez que el proyecto se entera del nacimiento de un niño con esta malformación visitan a las familias "para explicarles que el problema tiene solución, que se logra tras tres intervenciones quirúrgicas y un apoyo especial para que los pequeños aprendan a hablar con normalidad".
El jueves, Ayninakuna junto a Roberto Rosas, empezó a operar a niños con este problema en el hospital de Mallco Rancho. Iván, que ya tiene un año y cinco meses, estaba en la fila junto a su mamá, con una pequeña cicatriz en su boquita y esperando su segunda operación.
Los responsables
El proyecto Ayninakuna, que significa "Solidaricémonos", se creó con el apoyo económico de Tierra de Hombres (Holanda) y es ejecutado por las 21 miembros de la Asociación de ONGs. Atiende íntegramente a un niño que padece de este problema congénito. Ayninakuna inició el jueves pasado una campaña, denominada Razón de Vivir, con la que se operará a cinco niños los viernes y sábados, cada 15 días, durante todo el año. El médico especialista que realiza estas intervenciones es Roberto Rosas y las operaciones se hacen en el hospital de Mallco Rancho, en el municipio de Sipe Sipe, que es un centro médico que brinda alojamiento y comida para las madres que deben quedarse durante siete días a atender a sus hijos recién operados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario