viernes, 8 de mayo de 2015

Algunas cosas dicen adiós, otras resisten


A PESAR DE TODO, COCHABAMBA AÚN CONSERVA TRADICIONES DEL PASADO

Algunas cosas dicen adiós, otras resisten




“Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia, pero su tren vendió boleto de ida y vuelta”, dice la primera estrofa de una conocida canción de Serrat, refiriéndose quizás a algunas cosas que se llevan los años o son inutilizadas por la tecnología. En Cochabamba muchas de éstas se resisten a morir y sus dueños continúan usándolas en una notoria resistencia a ingresar en el frenético y consumista siglo XXI.

El mejor ejemplo de esta afirmación son los fotógrafos que tomaban imágenes de la gente en la plaza 14 de Septiembre. Era casi una tradición cochabambina tomar allí fotografías tamaño carnet para realizar algunos trámites o premiar a los niños con un recuerdo de su primer corte de cabello. El último fotógrafo que utilizaba una cámara de cajón en el corazón de la ciudad desapareció hace poco más de un mes, aunque no se confirmó si su partida es sólo temporal.

No tuvieron la misma suerte los clubes de alquiler de videos (VHS) que estaban propagados por toda la ciudad e iban desde los más exclusivos, que entregaban carnet de socio y sólo suscribían a quienes presentaran facturas de luz y teléfono, hasta los de barrio, en los que era suficiente la amistad como garantía. La popularidad de los DVDs piratas, que son comercializados a muy bajo precio, arruinó esta iniciativa empresarial y los videos se convirtieron, igual que los discos negros de vinil, en un artículo del pasado que está muy cerca de formar parte de las exposiciones de museos.

Una tradición más antigua, que permanece latente en Cochabamba, fue el trueque de revistas de fotonovelas e historietas, que en las décadas del 70 y 80 fue muy popular, especialmente en las peluquerías cercanas a los mercados de la ciudad. Dos vendedores que se instalaron en las plazuelas de San Sebastián y San Antonio todavía continúan con este negocio, alquilando sus revistas a un módico precio de 50 centavos o un boliviano por lectura. Pero el trueque de revistas es ya asunto del pasado.

Para jugar futbol

Eran negros, feos y tenían mal olor, pero probablemente todos los niños, que ahora ya son adultos en Cochabamba los tenían en sus pies, porque eran admitidos como cachos por las escuelas deportivas y tenían un precio muy accesible. Los “kichutes” inundaban las calles de la ciudad, pero ya no existen ejemplares a la venta en Cochabamba.

Rollos de fotografÍa

Con la incursión de la fotografía digital las películas para las fotografías también podrían desaparecer, sin embargo, en Cochabamba persisten y con mucha fuerza, pues una cantidad importante de la población aún no termina de acostumbrarse al sistema digital. Por eso los rollos aún se comercializan en los mercados y supermercados de la ciudad e incluso pueden hallarse en las tiendas de barrio.

Oficio rentable

Pese a la euforia de la computadora e Internet, la transcripción de documentos oficiales en máquinas de escribir aún es un oficio rentable, especialmente cerca de la Corte de Justicia, o la Contraloría, donde muchas personas solicitan estos servicios para sus trámites. La ventaja sobre las computadoras se mantiene porque no necesitan energía eléctrica, son transportables y sus resultados son visibles de manera inmediata.

No hay comentarios:

Publicar un comentario