El municipio más pobre del país sueña con mejores días
Ha llegado a la sesión de Concejo para discutir lo que para los 5 mil pobladores es su sueño: tener una placita con su fuente. Y con reloj. Y con el busto de Abraham Pérez, el héroe del pueblo, cuyo espíritu deambula por la planicie, los cerros y las calles de tierra de su municipio.
En la sesión, Santiago exigió que el busto del héroe se edifique para que todos los pobladores de Alalay recuerden al hombre que los convirtió en la tercera sección de la provincia de Mizque y que después fue asesinado en la dictadura de Banzer.
Pese a su interés, aceptó que la sesión se postergue hasta que estén presentes otros dirigentes de las subcentrales campesinas que no llegaron a tiempo. El nuevo alcalde Juan Ruiz y las concejalas, Elena Panozo y Sabina Córdova, dispusieron postergar la discusión para el día siguiente.
Al iniciar el retorno a su comunidad, Santiago recibe de regalo tres mandarinas que el dirigente de Sivingani comparte con ellos. El anciano emprende la caminata junto a otros campesinos de Yanaqaqa, Qoturi y Pujyuni.
En el pueblo no se escucha más ruido que el producido por los caminantes. La falta de energía eléctrica evita los ruidos de las ciudades. Después de 20 minutos de marcha se escucha a lo lejos la voz de una maestra que enseña a los niños a factorizar, dentro de la escuela que, por supuesto, se llama Abraham Pérez, está un aula de tres paredes con tejados de calamina y pupitres de adobe, donde se sientan los niños.
También se escucha el ruido de la cocina, producido por varias mamás de los estudiantes, que a leña preparan un almuerzo comunitario.
Santiago intenta ver si encuentra a alguno de sus nietos, pues como la mayoría de los niños del pueblo, cada día salen temprano de su casa para caminar horas rumbo a la escuela, donde además de conocimientos, reciben desayuno y almuerzo escolar.
Sigue su rumbo y tras dos horas de caminata saluda a las mujeres que venden papa en una pampa donde el viento es tan fuerte que hasta es difícil respirar. Allí ven cómo el Alcalde controla la ejecución de la construcción de un nuevo mercado, que ya tiene asfaltado todo su piso.
Los campesinos están contentos porque la nueva autoridad en cuatro meses terminó la primera fase de su mercado y está concluyendo la construcción de cuatro aulas nuevas en el colegio de la zona.
En marzo de 2006 echaron por la fuerza a otro Alcalde porque no quiso informar sobre el destino que le dio a sus recursos y gobernaba desde su oficina en Cochabamba. Durante un año y dos meses no tuvieron Alcalde y los dirigentes que recogieron toda la documentación del municipio de la oficina de Cochabamba enfrentaron varios juicios.
Después de tres horas el anciano llega a su casa y ve cómo a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar y con una temperatura que no supera los 15 grados, sus árboles de manzana están en flor y sus frutillas empezaron a dar sus primeros frutos. Sus vecinas le piden que se las venda y él hace el negocio por 20 centavos.
Problemas de corrupción
El municipio de Alalay estuvo cerrado toda la gestión 2006, desde el 9 de marzo, porque el alcalde electo un año antes, Juan Rosas de la agrupación ciudadana, Cambio Total, fue acusado de cometer actos de corrupción, razón por la cual los campesinos de la zona, lo expulsaron y aunque no lo agredieron físicamente decidieron tomar el control de la administración de su municipio. Un oficial mayor fue expulsado de la zona luego de ser vestido con una pollera.
La decisión fue asumida en un cabildo de la zona, realizado el 1 de marzo de ese año, en el que según informaron los campesinos que viven en la región, exigieron a la máxima autoridad edil que entregue informes del trabajo que realizaba pues no veían que se concretara ninguna obra necesaria para el municipio.
Esta expulsión produjo una serie de acciones penales instaladas por el Alcalde destituido y llevó a los dirigentes sindicales a los tribunales, incluso con mandamientos de aprehensión.
Tras un año y dos meses de conflicto, el Concejo Municipal, en el que sólo quedaron cuatro de los cinco miembros electos, se eligió al nuevo alcalde, Juan Ríos, quien gobierna en esta zona desde hace cuatro meses.
Apoyo de una institución
El Instituto de Capacitación Campesina (Incca) es la única entidad no gubernamental que apoya a la población de este municipio, considerado por el estudio de cumplimiento de los Objetivos del Milenio en Bolivian, efectuado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), como uno de los más pobres del país e incluso del continente.
Según informó el responsable del proyecto en esta zona, Juan Sandi, el apoyo que brindan a este municipio se realiza a través de dos programas, el primero busca diversificar la producción agropecuaria, a través de la introducción de nuevas variedades de hortalizas y frutales como la manzana, el durazno y la frutilla que ya dieron sus primeros frutos.
Además brindan fortalecimiento a la democracia, trabajando con las organizaciones sindicales a quienes les brindan capacitación en políticas de desarrollo nacional y municipal para que puedan elaborar ellos mismos los proyectos que necesitan para garantizar su bienestar.
Sandy explicó que durante la gestión del alcalde destituido, se les prohibió efectuar cursos de capacitación sobre control social a las autoridades y que les exigió que sólo trabajen con desarrollo productivo, o serían expulsados de la zona.
Detalles de la zona
Cuartos de Barro
Existen pocas viviendas en el municipio de Alalay y se encuentran dispersas en todo su territorio. Todas las casas son iguales y lo único que las diferencia son sus techos de calamina o paja. Dentro de ellas sólo hay un dormitorio común para toda la familia y con suerte un depósito para la papa.
Bosque de Pino
En los cerros que rodean a este municipio también se pueden observar grandes bosques de pino que según informaron los pobladores de la zona, fueron plantados por el Gobierno en la década del 80. Como estos son árboles maderables, la Alcaldía de Alalay quiere instalar una carpintería para generar fuentes de trabajo.
Escuela Nueva
Con apoyo de la cooperación venezolana, el Municipio de Alalay empezó a construir cuatro aulas para el colegio secundario de la zona, para que los niños puedan terminar de estudiar y sean bachilleres. Actualmente los pequeños pasan clases al aire libre en improvisados cursos de sólo tres paredes.
Granja de pollos
Para garantizar el desayuno escolar de los niños que asisten a la escuela y de los que viven en el internado campesino el municipio instaló una pequeña granja de pollos que se encarga de producir el huevo que los pequeños consumen. Esta es una granja autosustentable pues vende una parte de su producción.
Cultivo de frutillas
Con apoyo de Incca los agricultores de la región empezaron a diversificar su producción y pasaron de cultivar sólo papa y hortalizas, porque están a 3.800 metros sobre el nivel del mar, a tener árboles de manzana y plantas de frutilla que dan frutos pese a la hostilidad del clima.
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